El INE, comparsa de Morena y la PresidentaRafael Cienfuegos Calderón
El INE que preside Guadalupe Taddei como consejera presidenta le cumplió a la 4T -con la que simpatiza- al avalar los resultados de la elección de miembros del Poder Judicial; como se vislumbraba. Para el árbitro electoral no fue una “elección de Estado” ni hubo violación a la ley ni intervención de Morena ni uso de recursos públicos de los gobiernos federal, estatal y municipal ni inducción del voto ni acordones como propaganda. El INE hace el trabajo sucio para quedar bien con la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum. Actuó como apéndice del gobierno federal a costa de su reputación y confiabilidad y generó dudas de si es “garante” de los procesos electorales y “defensor” de la democracia. Aun así, su labor no satisfizo al grupo que ostenta el poder político. No se librará de ser transformado en su estructura, nombre, el número de consejeros e independencia como lo contempla la Reforma Política del Plan C que propuso el expresidente e hizo suya la presidenta en turno al incluirla en los 100 compromisos de su gobierno. El todo poderos partido oficial y Claudia Shjeinbaum quieren un árbitro electoral complaciente y controlado como los poderes Legislativo y Judicial para que le sea útil en 2027 cuando se elegirán 500 diputados federales, 16 gobernadores y la otra mitad de juzgadores del Poder Judicial. Y no se diga para el 2030 en que se renovará la Presidencia de la República. A efecto de que se eternice el proyecto de “transformación y cambio” y se garantice el triunfo electoral de quién ella designe para sucederla, Sheinbaum necesita un INE comparsa. La reforma político-electoral ya fue anunciada e incluirá al INE, al Tribunal Electoral, a partidos políticos y a candidatos plurinominales de las cámaras de diputados y senadores. El 24 de junio en la Conferencia del Pueblo la presidenta informó que presentará una reforma electoral que en el caso del INE obedece –entre otras cosas- a que se extralimitó en el conteo de los votos de la elección judicial. “Desde mi punto de vista se extralimitó en decir que había votos que no deberían haberse incorporado al resultado final, esa es labor del Tribunal Electoral, no del INE. Ahora quieren revisar quién sabe qué tantas cosas, cuando no es su atribución". Previo a la reciente elección ATISBOS planteó que el INE corría un gran riesgo ante la incertidumbre de cómo iba a resultar por su complejidad, limitación del presupuesto y no estar preparado para un proceso sin precedentes. Si el resultado respondía a los intereses de Morena y su presidenta, como ocurrió aiga sido como aiga sido, el triunfo sería de ellos, no del INE como organizador. Pero como hubo “anomalías” y la máxima autoridad electoral se atrevió a exhibirlas tendrá que padecer las consecuencias. Ahora solo falta de que Tribunal Electoral haga lo mismo: legitimar la farsa que fue la elección judicial.
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¿Fue el Poder Judicial desnaturalizado?Rafael Cienfuegos Calderón
Arturo Saldívar, quien no se negó a prolongar dos años su estancia como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) –de cuatro a seis- como lo quería el gobernante del sexenio pasado para que concibiera la reforma Judicial que le obsesionaba y que en 2018 rechazó la idea de elegir por voto popular a jueces, magistrados y ministros porque podría “desnaturalizar por completo el Poder Judicial”, hoy como Coordinador de Política y Gobierno de la Presidencia afirma que la nueva integración de la Corte encarna un modelo de juez más libre, igualitario y dispuesto a transformar. Por eso sostiene (Milenio-17-06-2025) que “la Corte no necesita más ministros de carrera. Necesita más ministras y ministros con carácter, principios y empatía”. ¿El juez imparcial es de carrera judicial? –se preguntó-. A la luz de los hechos, esa consigna no es más que un intento de blindar privilegios tras el lenguaje de la imparcialidad. Pero la historia ya cambió. Hoy, el pueblo vigila. Hoy, la justicia se construye desde abajo –se respondió-. El ministro que se integró a la Suprema Corte de Justicia el 1 de diciembre de 2009, que fue presidente de la misma del 2 de enero de 2019 al 31 de diciembre de 2022 y que renunció el 15 de noviembre de 2023 al no proceder la ampliación en el cargo expuso en 2018: “Me parece que el más popular o el más simpático o el que logra generar más empatía con la ciudadanía no necesariamente es el mejor ministro o juez… porque recuerden que en muchas ocasiones los jueces tenemos que ser impopulares”. Advirtió que ese proceso podría “desnaturalizar” por completo el Poder Judicial. Los jueces constitucionales son un cargo técnico que tiene que estar designado o nombrado a través de un proceso técnico y a través de perfiles adecuados. En marzo de este año, como funcionario del gobierno federal dijo (Canal 11 TV pública) que de ser aprobada la reforma, las elecciones indirectas de ministros y ministras -es decir, con la gente votando por candidatos previamente postulados por los tres poderes–, pueden ser “una apuesta a la sabiduría del pueblo”. Puede ser arriesgada pero quizás valga la pena. A su decir el derecho no puede ser un instrumento de poder, sino una herramienta de liberación. Y en su colaboración para Milenio se autoalabó como parte de un grupo de juzgadores que en su paso por la Corte emprendieron una revolución por los derechos humanos cuando el Poder Judicial estaba capturado por el nepotismo, tráfico de influencias, desprecio por los justiciables y la corrupción. Fuimos nosotros quienes impulsamos los derechos de las mujeres, las niñas, niños y adolescentes, las personas de la diversidad sexual, las personas con discapacidad, las personas de pueblos y comunidades indígenas, el debido proceso, la presunción de inocencia y el derecho de las víctimas a conocer la verdad, entre muchos otros criterios garantistas. No a la toga; ocurrencia que apoya el partido gobernanteRafael Cienfuegos Calderón Apenas era candidato y ya tenía la ocurrencia de no usar toga en la Sala Superior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Para ello anunció que revisaría la normatividad que regula las sesiones y si eso no es suficiente impulsaría las reformas que correspondan. Pero ¡”oh sorpresa”! Morena, el poderoso movimiento-partido se le adelantó. Ayer presentó la iniciativa de ley para eliminar el uso de la toga en el máximo tribunal del país. Afirma que representa lejanía y elitismo y que en la nueva era de la justicia mexicana los ministros deben estar cerca del “pueblo”. Hugo Aguilar Ortiz, virtual ganador del cargo de ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia en la simulada elección de juzgadores con más de seis millones de votos (Instituto Nacional Electoral) lo dijo muy claro: en lo personal, “no voy a usar toga”. No se quiere convertir en un funcionario tradicional ni perder su origen de indígena oaxaqueño. “Voy a marcar esta diferencia, que en la Corte está un indígena, y vamos a llevar los trajes de gala de los pueblos y comunidades indígenas, esa es la propuesta que yo voy a hacer”. Argumentó: “hemos tenido casos en donde personas indígenas ocupan algún escaño, ocupan algún espacio de poder y se pierden, se olvidan de sus bases”, (entrevista SDPNoticias, 12-05-2025). Quien fue incluido por el comité de evaluación del Poder Ejecutivo en la lista de candidatos que recibió el Senado de la República y que apareció en primer lugar en los acordeones que distribuyó Morena entre su clientela electoral de entre los cuatro hombres favoritos, planeaba revisar la normatividad específica que regula las sesiones de la Corte y de ser necesario reformarla. Pero esa chamba se la van a ahorrar los diputados del partido oficial que presume que como resultado de la elección de ministros, magistrados y jueces el Poder Judicial será independiente y estará al servicio del “pueblo”. Como reza el refrán, “el hábito no hace al monje”, la toga no le quita a quién la porta su origen ni lo hace fifí ni lo lleva a renegar de quién es. En ese sentido, si el virtual presidente de la SCJN está orgullo de su origen indígena ¿por qué el temor de “perderse” u “olvidarse de sus bases”? En la historia de la Corte Suprema Benito Juárez era el único indígena que había presidido el máximo órgano de justicia del Estado y, ahora, Aguilar Ortiz recibirá esa distinción que nadie le puede rebatir aunque su elección haya sido amañada. De Juárez no hay evidencia de que usara toga. Esta se convirtió en prenda formal para los ministros de la Corte a partir de 1941 cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto presidencial que estableció su uso obligatorio en las sesiones. Controlar al Poder Judicial para cambiar el régimen políticoRafael Cienfuegos Calderón
A partir de que Morena arribó al gobierno y de que el primer presidente de ese movimiento-partido inventara la Cuarta Transformación a la que Claudia Sheinbaum da continuidad, el Poder Judicial que no es un “poder político”, fue avasallado por el gobierno con acciones y decisiones políticas tendientes a controlarlo y consumar el ciclo de cambio de régimen político. El fondo de dicho cambio de régimen político consiste en centralizar en la Presidencia los tres Poderes de la Unión: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, lo que ocurrirá a partir de septiembre tras la elección de Estado del domingo. El Poder Judicial que era el único contrapeso que había a los excesos y abusos de poder de los gobiernos federal, estatal y municipal dejará de existir como tal. La elección de ministros, magistrados y jueces -como se comprueba conforme avanza el conteo de votos- estuvo cargada a favor de los candidatos simpatizantes de la 4T y de Morena cuyos nombres aparecieron en los acordeones. La cuestión es ¿a los intereses de quién o quiénes van a responder cuando estén en funciones? ¿Al de los partidos y grupos de poder político que los postularon, avalaron y apoyaron? ¿A los del “pueblo” y ciudadanos que acudieron a las urnas y los eligieron? La respuesta es obvia si se acepta la realidad. ¿Quién más que la Presidenta, los legisladores oficialistas y Morena los puede presionar, además de la delincuencia organizada? Mucho se podrá insistir en que la elección fue transparente, sin trampas y que refleja el sentir del “pueblo” que en 2024 voto por una reforma al Poder Judicial, pero eso no cambiará que el Poder Judicial está cooptado. El líder de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, precisó (Milenio, 03-06-2025) que con la elección de integrantes del Poder Judicial federal y locales en 18 de los 32 estados se consuma el ciclo de cambio de régimen político que desde 2018 ofreció el entonces candidato y luego presidente. “Un cambio de régimen político no se consuma íntegramente hasta que se modifica también el Poder Judicial, la forma de impartir y garantizar justicia a la población”. En ese sentido, una reforma judicial es, en el fondo, una reforma política, en tanto que modifica la correlación y el funcionamiento de los tres poderes del Estado. Para Lorenzo Córdova (El Universal, 29-05-2025) el Poder Judicial no es un “poder político, sino un mecanismo para proteger a las personas frente al abuso de poder. Siendo así, al quedar en manos de exmilitantes y afines a Morena se convertirá en un ente político sujeto al cumplimiento de los intereses políticos del gobierno y la 4T. Y Jorge Zepeda Patterson (Milenio, 03-06-2025) planteó que las decisiones que tomen los jueces, magistrados y ministros serán legales pero habrá duda sobre la calidad en las sentencias que dicten. Antes existía un sesgo económico a favor de quienes pagan abogados influyentes o corrompen a los juzgadores.(Ahora) el peligro es que ese sesgo sea sustituido por un sesgo político y los veredictos dependan de la cercanía que tengan con personajes y causas cercanas a Morena. |
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
August 2025
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