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Por consigna votan legisladores de Morena y partidos grapa
Rafael Cienfuegos Calderón Desde que llegó al poder con el triunfo electoral del presidente del cambio y tiene mayoría en la Cámara de Diputados con el respaldo de los partidos grapa, Morena aprovecha la mayoría y la hace valer aprobando al “vapor” ¡en 24 horas!, las iniciativas de ley enviadas por el Ejecutivo federal sin detenerse a valorar el impacto que puedan tener. Votar a favor es consigna entre los legisladores del movimiento-partido de la 4T a pesar de que con eso atenta contra la democracia al pasar por alto la discusión y análisis de las iniciativas o reformas de ley con los miembros de la oposición e ignorar las propuestas para enriquecerlas o los argumentos para rechazarlas. En cumplimiento de la “obediencia ciega” que exige el presidente en turno a los diputados oficialistas, durante la sesión que inició la mañana del martes y concluyó la mañana de ayer, Morena y los partidos del Trabajo y Verde Ecologista avalaron ocho iniciativas de ley de las que cuatro se votaron con dispensa de trámites en calidad “de urgente resolución”. No se discutieron ni analizaron ni pasaron a comisiones, como corresponde, pues se aplicó el llamado albazo legislativo. Las otras cuatro propuestas presidenciales pasaron al “vapor” o “fast track” en comisiones y de inmediato se turnaron al pleno para que en un dos por tres fueran votadas a favor sin importar las protestas de los opositores y los argumentos en contra ante el irresponsable proceder de la mayoría y el desaseo legislativo. De esa forma se aprobó la desaparición del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que será sustituido por el IMSS-Bienestar; que la operación del Tren Maya la tendrá “de forma indefinida” la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); ampliar las facultades de la Sedena en la vigilancia del espacio aéreo ante la ocurrencia de actos ilícitos en contra de las operaciones aeronáuticas que puedan afectar la seguridad nacional, en concurrencia con las autoridades civiles. Con dispensa de trámite por ser “de urgente resolución” el proyecto de ley que reduce el porcentaje máximo de descuento en la venta de inmuebles propiedad de la nación que será de 10% y no de 40% como lo establece la ley actual; la reforma que establece que los recursos del impuesto que se cobra a los extranjeros por visitar México se inviertan en 80% en el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y en 20% en el Instituto Nacional de Migración. La desaparición de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) por ser un organismo “atrofiado, incapaz de cumplir su objetivo de impulsar el desarrollo rural elevar la productividad y mejorar el nivel de vida de la población”; el dictamen que expide la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación y establece la eliminación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que será sustituido por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación, que actuará como entidad asesora del Ejecutivo federal; y la reforma que faculta a la Secretaría de la Función Pública (SFP) para contratar bienes y servicios de las dependencias del sector público, función que tenía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Todo lo anterior en una maratónica sesión en la que los legisladores respondieron más rápido que pronto a las exigencias políticas de un presidente que se dice demócrata pero que en los hechos impone sus intereses personales por sobre los de la ciudadanía.
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La seguridad pública será civil no militar
Rafael Cienfuegos Calderón La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) hizo valer la separación de poderes al resolver con absoluta independencia y estricto apego a la ley la inconstitucionalidad del traspaso operativo y administrativo de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). La seguridad pública, por tanto, estará a cargo de una corporación y mando civiles. En su argumentación para desechar la modificación a las leyes secundarias de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la Ley de la Guardia Nacional la ministra presidenta de la Corte, Norma Piña Hernández, precisó que el mandato del artículo 21 constitucional señala en el párrafo décimo que “las instituciones de seguridad pública, incluyendo la Guardia Nacional, serán de carácter civil, disciplinado y profesional”. Y el ministro Javier Laynez Potizek fue contundente: la transferencia de facultades de la Guardia Nacional a la Sedena fue una readscripción y es “técnicamente un fraude a la Constitución”. El control operativo y administrativo de la Guardia Nacional, lo que creó fue una subordinación de la corporación a la jerarquía militar. Por la mañana del martes 18, horas antes del veredicto de ocho ministros que invalida el marco normativo que desfiguró el carácter civil que deben tener las instituciones de seguridad pública, el presidente del cambio insistió en que no se declaré inconstitucional el traspaso de la Guardia Nacional a la secretaría de la Defensa porque si no depende de ésta, va a seguir como antes, que dependía de la Secretaría de Seguridad Pública de (Genaro) García Luna o de (Miguel Ángel Osorio) Chong, secretario de Gobernación, “pues miren como terminó la Policía Federal, completamente corrupta”. Sobre esos dichos llama la atención que el Presidente insista en los ejemplos del pasado para hacer vaticinios porque lo que evidencia es que no confía ni en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de su gobierno ni en su titular, Rosa Icela Rodríguez ni en su lucha contra la corrupción y cree que la Guardia Nacional se va a pudrir por estar bajo el mando de una autoridad civil. Y contra la Suprema Corte y los magistrados, salvo sus leales Loretta Ortíz, Yasmín Esquivel y Arturo Zaldívar, era de esperarse una andanada de insultos, descalificaciones y acusaciones desde el púlpito de Palacio Nacional, pues el Presidente es predecible. “Los ministros actuaron de manera facciosa”, dijo, respaldando el régimen de corrupción que imperaba antes. No con criterio jurídico, sino político, defendiendo las prácticas del régimen autoritario y corrupto, caracterizadas por la injusticia, el contubernio y la subordinación. El problema del presidente inventor de la Cuarta Transformación es que no entiende la separación de poderes del Estado. No entiende que el poder Ejecutivo tiene el mismo peso que el Poder Legislativo y el Poder Judicial y que ninguno puede estar por encima del otro, aunque él rompió esta regla constitucional al cooptar a la mayoría de diputados y senadores. Tampoco entiende que la Suprema Corte y sus integrantes están para aplicar y hacer cumplir las leyes emanadas de la Constitución y no para satisfacer los caprichos del gobernante en turno o para responder a sus intereses político. En ese sentido, si como institución gozaba de la mayor aceptación y confianza de la ciudadanía (61%, encuesta del Financiero de marzo) arriba de la Presidencia de la República, al resolver con independencia y apego a la ley el asunto de la Guardia Nacional es de esperarse un repunte. El presidente del “pueblo” gobernará hasta el último minuto
Rafael Cienfuegos Calderón Sabedor de que ninguna de las corcholatas más visibles puede mantener a flote el barco que dando tumbos navega rumbo a la lejana transformación, pues carecen de popularidad y arrastre político, el presidente del “pueblo” se asirá al poder hasta el último día de su mandato sin dar libertad a quien designe candidata (o) para que implemente su propia agenda. El padre de la 4T seguirá al frente del gobierno hasta el 30 de septiembre de 2024 con sus conferencias mañaneras y giras por el interior del país para promocionar los “logros” de la transformación, las faraónicas obras, denostar a sus críticos y, de paso, ensalzar la figura de quien compita por la presidencia de la República sabedor de que por sí sola (o) nadie garantiza el triunfo de su movimiento-partido Morena. Mantendrá en sus manos la conducción del gobierno y del país para contrarrestar los embates de conservadores, partidos de oposición y grupos económicos que no están de acuerdo con la forma en que se ha conducido y evitar que capitalicen el descontento de la población de clase media y media alta, pues, han crecido la pobreza, la inseguridad y la violencia, ha desmantelado la estructura institucional, fractura a la sociedad, genera inconformidad y resentimiento, y atenta contra la democracia. Hará valer su popularidad (que no aceptación de buen gobierno), continuará con la narrativa de que el “pueblo” lo respalda y seguirá tratando de consolidar la imagen de una presidencial fuerte. Sabe que nadie como él puede hacer frente a los resultados negativos de lo que no ha hecho bien con la economía, sin crecimiento, con la seguridad pública, sin pacificar el país y una violencia imparable, con el sector salud, falto de medicinas, especialistas e instalaciones hospitalarias suficientes, adecuadas y equipadas, con el reparto de dinero de la política social, placebo y no cura el mal de la pobreza que padecen millones de personas, y con el manejo de los recursos públicos, despilfarro de miles de millones de pesos en obras de dudosa contribución al desarrollo. La defensa del gobierno del cambio y de la supuesta transformación que impulsa la asumirá de manera personal hasta el último día de su presidencia porque sabe que ninguna de sus corcholatas tiene la fuerza política que se necesita para llevarla a cabo. El Presidente, por tanto, se encuentra lejos del ocaso de su gobierno que transita el quinto año, como se podría pensar, y, protagonista como es, no renunciará a los reflectores ni cederá el micrófono a quien designe para el 2024. E inclusive, no hay que descartar que le imponga la agenda y hasta que se suba a la campaña. ¿Qué harán ante eso Sheinbaum o Ebrard o López? ¿Acatarán la obediencia ciega? El 6 de marzo marcó la línea política para quien gane la presidencia al señalar: Voy a dejar una lista de las reformas pendientes porque hacen falta más. La del corrupto Poder Judicial y la que elimine los organismos autónomos. Y el 12 de abril reiteró que va a enlistar lo que no alcanzó a hacer por falta de tiempo, como comprar un gran banco para el gobierno. |
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
August 2025
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