Cursos “exprés” a nuevos juzgadoresRafael Cienfuegos Calderón
Con la reforma a la Constitución que dio paso a un ejército de trabajadores electos por voto popular que carecen de conocimientos y méritos suficientes, el Poder Judicial de la Federación (PJF) perdió a experimentados juzgadores de carrera que eran lo más meritorio que tenía y que posiblemente no lleguen a ser igualados por sus suplentes en años. En su realidad actual el Poder Judicial está en manos de improvisados, aprendices e inexpertos egresados de la carrera de Derecho a los que forzadamente se tiene que capacitar. Dada la falta de experiencia de los nuevos empleados en el Poder Judicial se empezaron a impartir cursos “exprés” para “prepararlos” en materia civil, familiar y mercantil, y talleres de inducción y capacitación en el Sistema de Justicia Penal Acusatorio (Expansión/Política, 22-10-2025). Eso no sorprende. Era de esperarse. Aunque los conocimientos y la especialización que se necesitan para resolver asuntos específicos no se adquieren de la noche a la mañana. Lo que inquieta y provoca desconfianza es su desempeño. La gran mayoría irá aprendiendo sobre la marcha y en el proceso hay el riesgo de que se equivoquen y emitan sentencias no justificadas ni apegadas a la ley. A ese respecto, la ministra en retiro y diputada de Morena, Olga Sánchez Cordero, opinó (Expansión/Política, 04-08-2025) que "la curva de aprendizaje va a ser costosa". Tendrá consecuencias a nivel institucional, pues no solo "se va mucha experiencia", sino que el Poder Judicial, fue "agredido". A su juicio hay perfiles, sobre todo en juzgadores y magistrados, que no tienen la experiencia ni el “expertise” (alto nivel de habilidad y conocimiento en un área específica, ya sea por estudio, entrenamiento o práctica) para ocupar esos puestos. Y ahora que se fueron todos los de mucha experiencia, hizo notar, los nuevos juzgadores no tienen de quien aprender. Si la reforma hubiera incluido un escalonamiento para cambiar a jueces, magistrados y ministros de acuerdo a los tiempos de retiro y jubilaciones –ella lo propuso así- se podría aprovechar esa experiencia. La exministra que ingresó a la Suprema Corte en 1995 y concluyó su periodo en 2014 estimó que va a tardar varios años, cinco, a lo mejor 10 en renovarse totalmente el Poder Judicial. Pero la reforma judicial trajo consigo una alternativa para ayudar a los ciudadanos a resolver sus conflictos sin llegar a los tribunales ni enfrentar a los nuevos juzgadores sin experiencia y con favoritismo al gobierno y partido oficial. Se trata de métodos para solucionar pleitos o controversias jurídicas sin acudir a los tribunales y para los que exjueces y exmagistrados que terminaron sus funciones comenzaron a especializarse. Ya se están preparando cursos y conferencias para constituirse en árbitros, para generar una justicia privada, para ser mediadores y con apego en las leyes resolver fuera de los tribunales (magistrada presidenta del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, Zulema Mosri, Expansión/Política, 22-10-2025).
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La “ocurrencia de abrazos, no balazos quedó atrás Rafael Cienfuegos Calderón
La estrategia de seguridad -si se le puede denominar así- del presidente de la transformación basada en la “ocurrencia” de abrazos, no balazos para combatir la delincuencia, la violencia criminal y a grupos del crimen organizado según para evitar mayor derramamiento de sangre, quedó exhibida como el mayor fracaso del gobierno anterior. Ocurrieron 199 mil 761 homicidios y hubo más de 62 mil 500 desapariciones, la extensión del territorio controlado por la delincuencia criminal se amplió, la extorsión no tuvo freno y en ningún momento hubo indicios de la prometida pacificación del país. Las evidencias del fracaso en seguridad los pasados seis años fueron presentadas en la Conferencia del Pueblo (06-10-2025) por el actual gobierno. Con cautela se presentó reporte y estadísticas de las acciones emprendidas en el primer año de la administración de Claudia Sheinbaum. No se hizo referencia a lo que se hizo en el gobierno anterior ni se calificó los lamentables resultados. No fue necesario. Los datos de lo que se ha hecho hasta ahora se encargaron de evidenciar el fracaso. Si se admite lo que se presentó la semana pasada “todo va bien”. En el primer año de gobierno de la presidenta Sheinbaum, los homicidios dolosos en promedio diario se ubicaron en 60, contra 87 del año anterior, los delitos de alto impacto bajaron 46% entre septiembre 2024 y septiembre 2025; 48%, el robo de vehículo con violencia; y 55%, el robo a transportistas con violencia. A ello se suma que el número de delincuentes detenidos cada día pasó de 43 a 95 y que en el primer año del sexenio se acumularon 34 mil 690, cifra que contrasta con los 15 mil 706 de los primeros 12 meses del primer gobierno de la transformación. Pero hay otros datos que resultan de la percepción que tienen “pueblo” y ciudadanos en cuanto a la seguridad que no van en consonancia con los que se enaltecieron en el reporte gubernamental dado a conocer en Palacio Nacional. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que al primer semestre de 2025 la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) reveló que 63.2% de las personas de 18 años y más manifestaron que es inseguro vivir en su ciudad y 75.6% calificaron de insegura la entidad federativa donde habitan. Las mujeres mostraron mayor percepción de inseguridad (68.5 %) que los hombres (56.7 %), principalmente en cajeros automáticos y vía pública (72.2 %) y transporte público (65.0 %). En opinión de Miguel Garza, director ejecutivo del Instituto para la Seguridad y la Democracia (Expansión, 14-10-2025) aunque varias detenciones pueden ser producto de trabajos de inteligencia, no necesariamente tienen un impacto en la reducción de la violencia. El reemplazo de los liderazgos en las bandas criminales resulta en actos cada vez más violentos. El doble discurso del domingo en el ZócaloRafael Cienfuegos Calderón
En la narrativa de la presidenta Claudia Sheinbaum empiezan a aparecer dobles mensajes que en el caso concreto de la corrupción ponen en duda su palabra empeñada de combatirla y castigar con la ley a quienes incurran en delitos. El domingo dijo textual: se han empeñado en separarnos, en que rompamos. Pero eso no va a ocurrir -en referencia al expresidente-. Momentos después expuso: quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia. El poder no es para enriquecerse, es para servir con humildad. Los recursos públicos son sagrados -en referencia a los recientes escándalos de corrupción. Primero la lealtad, luego la amenaza. En ese sentido sus dichos son contradictorios. Revelan el doble discurso que está incorporando a su estilo de gobernar, quizá por la herencia que recibió de un gobernante que decía una cosa y hacía otra. Definitivamente ella no va a romper con él por razones que son obvias. Le debe su carrera pública y política. Y, eso, solo se paga con gratitud y lealtad. Y son precisamente esos valores los motivos que tiene para no romper con el inventor de la Cuarta Transformación, ni disgustarlo ni cuestionarlo ni contradecirlo y mucho menos exponerlo. Pero para cumplir la sentencia de que quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia, debe evitar que el manto de la impunidad -distintivo de la 4T- proteja a quienes en el ejercicio de la administración pública o de la política incurren en delitos o se enriquecen. Si su propósito es aplicar sin distingo el peso de la ley a quien sea corrupto debe pugnar porque se investigue a fondo cualquier caso, particularmente el del huachicol fiscal por más de 600 mil millones de pesos (Grisel Galeano García, Procuradora Fiscal de la Federación en el sexenio pasado) ya que involucra a mandos de la Secretaría de Marina y a miembros distinguidos del movimiento-partido político en el poder. Hacerlo le implicaría ir contra personajes cercanos al expresidente y miembros de su gobierno, lo que provocaría el deterioro o rompimiento de la relación. Pero ella no quiere eso. En los días consecutivos “pueblo” y ciudadanos sabrán si el de la presidenta Sheinbaum es un doble discurso. El que demuestra lealtad ciega, aunque implique complicidad, y el que demuestra que tiene temple para gobernar con apego a la ley, aunque caiga quien caiga. Porque, del dicho al hecho hay un gran trecho. Hay la percepción de que Sheinbaum va bienRafael Cienfuegos Calderón
Concluido el primer año del gobierno de la “continuidad con cambio” la popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum está al alza con un respaldo de “pueblo” y ciudadanía de 73%, aunque inseguridad, corrupción y economía son los mayores problemas no resueltos. El segundo año lo inicia con una desaprobación del 27% en el desempeño de su gestión y el rechazó al aumento de impuestos que contempla el proyecto de Presupuesto de Ingresos 2026 a tabaco y cigarros, refrescos y bebidas azucaradas. De acuerdo a la encuesta de septiembre de El Financiero, la Presidenta supera el porcentaje de popularidad que tuvo el mismo mes de 2021 su antecesor y maestro en política, ayudada por de la forma como se desempeñó en la ceremonia del Grito de Independencia que le mereció 70% de opiniones favorables. La popularidad de la mandataria es muy alta (73%) en comparación con la calificación que le dan en honestidad (64% a favor), liderazgo (66%) y capacidad para dar resultados (54%). En cuanto a las acciones del gobierno para mejorar las condiciones de seguridad 52% afirmó que es el principal problema, sobre el combate de la corrupción -verbigracia el huachicol fiscal- la percepción es que se ha agravado y 75% de los encuestados dieron una opinión negativa, lo mismo que en el manejo de la economía sobre el que 43% tiene no tiene opinión positiva. La encuesta de opinión reveló que lo más positivo del primer año de Sheinbaum es la política de apoyos sociales -reparto de dinero a 32 millones de personas a través de pensiones, becas y programas- con 75% de respuestas a favor. El manejo de la seguridad pública recibió calificación desfavorable de 53% y sobre el combate al crimen organizado 75% dio una respuesta favorable. El 48% de los encuestados tiene la percepción de que hay avances en educación y pobreza, 44% opina lo mismo en cuanto a salud pública, 39% en el combate al huachicol y respecto al desempeño de Petróleos Mexicanos (Pemex) 36% ve mejoras, 29% empeoramiento y 32% no ve cambios. Pero considerando que apenas ha transcurrido un año del sexenio resulta difícil evaluar si la presidenta Sheinbaum está gobernando bien y si las estrategias para resolver los grandes problemas que visibiliza la población ofrecerán resultados positivos. En el segundo año tendrá sus propios presupuestos de ingresos y egresos, elaborados con base en las prospecciones de crecimiento económico y desarrollo que se espera alcanzar, pues hay que recordar que los de este año se elaboraron con base en el criterio del anterior presidente, el primero de la Cuarta Transformación. |
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
May 2026
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