El doble discurso del domingo en el ZócaloRafael Cienfuegos Calderón
En la narrativa de la presidenta Claudia Sheinbaum empiezan a aparecer dobles mensajes que en el caso concreto de la corrupción ponen en duda su palabra empeñada de combatirla y castigar con la ley a quienes incurran en delitos. El domingo dijo textual: se han empeñado en separarnos, en que rompamos. Pero eso no va a ocurrir -en referencia al expresidente-. Momentos después expuso: quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia. El poder no es para enriquecerse, es para servir con humildad. Los recursos públicos son sagrados -en referencia a los recientes escándalos de corrupción. Primero la lealtad, luego la amenaza. En ese sentido sus dichos son contradictorios. Revelan el doble discurso que está incorporando a su estilo de gobernar, quizá por la herencia que recibió de un gobernante que decía una cosa y hacía otra. Definitivamente ella no va a romper con él por razones que son obvias. Le debe su carrera pública y política. Y, eso, solo se paga con gratitud y lealtad. Y son precisamente esos valores los motivos que tiene para no romper con el inventor de la Cuarta Transformación, ni disgustarlo ni cuestionarlo ni contradecirlo y mucho menos exponerlo. Pero para cumplir la sentencia de que quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia, debe evitar que el manto de la impunidad -distintivo de la 4T- proteja a quienes en el ejercicio de la administración pública o de la política incurren en delitos o se enriquecen. Si su propósito es aplicar sin distingo el peso de la ley a quien sea corrupto debe pugnar porque se investigue a fondo cualquier caso, particularmente el del huachicol fiscal por más de 600 mil millones de pesos (Grisel Galeano García, Procuradora Fiscal de la Federación en el sexenio pasado) ya que involucra a mandos de la Secretaría de Marina y a miembros distinguidos del movimiento-partido político en el poder. Hacerlo le implicaría ir contra personajes cercanos al expresidente y miembros de su gobierno, lo que provocaría el deterioro o rompimiento de la relación. Pero ella no quiere eso. En los días consecutivos “pueblo” y ciudadanos sabrán si el de la presidenta Sheinbaum es un doble discurso. El que demuestra lealtad ciega, aunque implique complicidad, y el que demuestra que tiene temple para gobernar con apego a la ley, aunque caiga quien caiga. Porque, del dicho al hecho hay un gran trecho.
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
August 2025
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