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Ciudad de México: ¿la más segura?
Rafael Cienfuegos Calderón Si se acepta como válido y apegado a la realidad el dato de que en promedio diario ocurren 1.6 homicidios dolosos en la Ciudad de México es viable pensar que la capital del país es la menos violenta, pero dista mucho de ser la más segura. En mayo de 2022 se denunciaron 21 mil 095 presuntos delitos de secuestro, robo con violencia a transeúntes, casa habitación, comercios y de vehículos, desaparición forzada, extorsión, feminicidio y trata de personas. En la incidencia delictiva nacional el Estado de México ocupa el primer lugar con 36 mil 582 y Guanajuato el tercero con 12 mil 368 delitos. Según la jefa de Gobierno (17 de mayo) de los primeros cuatro meses de 2019 al mismo periodo de 2022 los homicidios dolosos pasaron de 5.1 a 1.9 en promedio diario y en mayo pasado bajaron a 1.6. Un análisis del periódico Reforma con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), expone que en los 40 meses que van del gobierno de Claudia Sheinbaum se han registrado, incluidos los feminicidios que desde 2018 se contabilizan, 4 mil 36 homicidios dolosos, mientras que en el mismo lapso de Miguel Ángel Mancera fueron 2 mil 717; en el de Marcelo Ebrard, 2 mil 509, y en el de Andrés Manuel López Obrador, 2 mil 580. Datos del análisis de la organización México Evalúa (Animal Político, 17 de junio 2022) indican que a pesar de que las autoridades de la Ciudad de México destacan disminución en los homicidios, eso no ocurre en las alcaldías de Tláhuac, Azcapotzalco y Xochimilco. En esta última detectó un aumento de 50%, al pasar de 18 asesinatos en los primeros cuatro meses de 2021 a 27 en el mismo periodo de 2022, siendo más evidente el alza en homicidios contra mujeres, pues éstos se triplicaron al pasar de dos a siete. En cuanto al delito de narcomenudeo, en el 2021 hubo 84 denuncias, pero entre enero y abril de este año van 93, de acuerdo con datos del SESNSP. Otra información, la del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México señala que las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Venustiano Carranza, Benito Juárez e Iztacalco superan el promedio de incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes. Entre enero y octubre de 2021 la ciudad registró una tasa de 360.9 ilícitos de alto impacto y el de las alcaldías aludidas fue de 634.4, 539.6, 495.3, 408.2 y 397.5, respectivamente. Por otra parte, en el gobierno de Sheinbaum el número de mujeres desaparecidas creció 900% en comparación con la administración anterior. De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, el número de mujeres desaparecidas y no localizadas en la capital pasó de 93 entre el 5 de diciembre de 2012 y el 16 de junio del 2016, a 930 del 5 de diciembre de 2018 al 16 de junio de 2022. De esa cifra 50 están entre 0-4 años de edad; 35, entre 5 y 9; 126, entre 10 y 14; 256, entre 15 y 19, y 79 entre 20 y 24. A partir de esos datos, el informe Trata De Personas y Desaparición de Mujeres en la Ciudad de México, realizado por la Comisión de Búsqueda local en 2021, plantea que una de las posibles causas de ese delito es la trata de personas. Así que ¿qué tan segura se puede considerar es la Ciudad de México?
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Toman vuelo las pérdidas económicas del AIFA
Rafael Cienfuegos Calderón La primera mega obra emblemática de la Cuarta Transformación puesta en marcha, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), tiene pérdidas que suman millones de pesos. Para rescatarlo el gobierno del cambio recurre a la transferencia de recursos vía subsidio. De esa forma, con los impuestos que paga el “pueblo”, cubre las pérdidas que tiene y que no dejará de tener en tanto no sea un negocio financieramente rentable. Tras ser inaugurado el 21 de marzo la facturación diaria del AIFA en el primer mes fue de 9 mil 946 pesos, contra 748 mil 746 pesos que se gastaron para que operara, lo que da un déficit de 738 mil 800 pesos. ¿Con qué cubrió el gobierno ese monto?, con los impuestos del “pueblo”. La revelación de la mala situación financiera del nuevo aeropuerto fue hecha por Aldo Munguía al publicar en El Financiero la información proporcionada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la autoridad del AIFA en respuesta a solicitudes de transparencia. Al cumplir 30 días de operaciones registró ingresos por 308 mil 331 pesos en tanto que los gastos operativos fueron de 23 millones 211 mil 143 pesos, lo que arrojó una pérdida de 22 millones 900 mil pesos. El 21 de junio la terminal aérea militar y comercial de Santa Lucía cumplió tres meses con el mismo número de vuelos desde su inauguración por falta de demanda de viajeros, por lo que el quebranto económico acumulado al mantenerse sin cambio el costo operativo, es de 69 millones 634 mil 361 pesos. Además, en el AIFA hay 193 espacios asignados para renta de locales y de ellos solo 85 están contratados. El aeropuerto Felipe Ángeles, obra emblemática del gobierno del presidente de la transformación junto con el Tren Maya y la refinería Dos bocas, que tuvo un costo de construcción (según datos oficiales) de 75 mil millones de pesos de recursos públicos (aunque trascendió que superó los 84 mil millones), presenta una situación financiera de inviabilidad que es difícil predecir cuánto tiempo durará y hasta cuándo tendrá que subsidiarse. Quizá por esto no puede dejarse de comparar con el proyecto del Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, de inversión privada, que se canceló ya avanzada la obra por el resultado de la consulta popular impuesta por el Presidente para decidir su suerte y en la que participaron un millón 067 mil 859 personas, menos del 1% del padrón electoral. Pero en su afán por impulsar al Felipe Ángeles para que tome vuelo, el promotor de la 4T ha planteado a las aerolíneas un paquete de estímulos para que migren 20% de sus vuelos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Pablo Casas Lías, director del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico Aeronáuticas (INIJA) dijo a El Financiero que Volaris, que prevé tener cien operaciones por semana en la nueva terminal, obtendrá beneficios en costos aeroportuarios 40% más bajos, y en el aeropuerto de Toluca, que es también competencia para el AIFA, con mejor infraestructura y vías establecidas de comunicación, no como en Santa Lucía que carece de ellas, el gobierno dará incentivos hasta del 70%. Con ello, a las pérdidas económicas que tiene el aeropuerto de Santa Lucía, que se cubren con los impuestos del “pueblo”, se sumarán los recursos que las aerolíneas dejen de pagar por la vía de impuestos bajos por uso de las terminales aéreas, que serán un subsidio gubernamental para el sector privado. La oposición no sabe qué hacer y da patadas de ahogado
Rafael Cienfuegos Calderón Después del fracaso electoral del 5 de junio, que es secuela del crecimiento político-territorial que inició el movimiento-partido Morena en 2018 y que hoy se traduce en 22 gobiernos estatales en su poder, la oposición coaligada aún en Va por México no sabe qué hacer, está extraviada, debilitada y, en el caso del PRI y el PRD, al borde de la extinción. En esa condición a los opositores partidistas no les queda más que dar patadas de ahogado y oponerse, sin estrategia política estructurada, a las declaraciones, imposiciones, actos de autoridad, decisiones, reformas legales, ocurrencias y dichos del presidente del cambio, quien no se equivoca al afirmar que PAN, PRI y PRD “no proponen nada, solo se dedican a estorbar y a bloquear a su gobierno”. El Presidente reta a los partidos de Va por México a dar nombres de quienes podrían ser sus candidatos a la presidencia de la República en 2024, como lo ha hecho él, y se burla porque no tienen respuesta, lo único que atinan hacer es dar declaraciones de prensa y, en efecto, ninguno cuenta con un militante que tenga presencia suficiente para contrarreste el arrastre político nacional y la popularidad del Presidente y alcanzar a sus corcholatas: Claudia, Marcelo y Adán Augusto. Dijo el promotor de la transformación que después de los resultados de las pasadas elecciones se pensaría que en la oposición habría una revisión, un replanteamiento, análisis y autocrítica que la lleve a rectificar, pero no, es más de lo mismo. Criticó que PAN, PRI y PRD no vayan a respaldar su iniciativa de reforma electoral (como lo anunciaron) porque quieren seguir con los fraudes teniendo consejeros (del Instituto Nacional Electoral (INE) que burlan la voluntad del “pueblo” y son antidemocráticos. Sin embargo, en esto desacierta el Presidente. Desde que los ciudadanos son funcionarios de casilla en los comicios que organiza y avala el INE, no hay posibilidad de fraude y sí garantía de certeza, limpieza y trasparencia. Sobre la reforma para incorporar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa, el titular del gobierno federal adelantó que también va a ser rechazada porque lo que quieren es que se resucite a la Policía Federal y que se controle desde la Secretaría de Gobernación sin profesionalismo, disciplina, honestidad y lealtad al “pueblo”, como antes. Empero contrario a su visión, lo que motiva el rechazo (inclusive de la población) es la militarización de la seguridad pública del país. En las instalaciones del 98 Batallón de Infantería recalcó el día 10 que las cosas ya cambiaron porque es el “pueblo” el que “manda” y “decide”. Pero esto tiene sus asegunes. Que se sepa, el “pueblo” no le pidió esas reformas ni resolvió nada sobre la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y la refinería Dos Bocas. Mientras, el PAN, el PRI y el PRD presentaron una “moratoria constitucional” para no aprobar en el tiempo que resta de la actual legislatura ninguna iniciativa de reforma a la Constitución, en respuesta a la “intromisión” del gobierno federal en las recientes campañas políticas y por la “cerrazón” de Morena y el presidente de la República al diálogo. No son políticos democráticos, son autoritarios
Rafael Cienfuegos Calderón La dirigencia del movimiento-partido Morena es dictatorial. Denunció judicialmente a los opositores del presidente del cambio que quiere imponer a toda costa su visión de país y una transformación que no se sabe en qué consiste, para que sean perseguidos y encarcelados por la Fiscalía General de la República, que dicho sea de paso, es una autoridad sumisa al Poder Ejecutivo. Se asume defensora de la democracia, respetuosa de las libertades consagradas en la Constitución como derechos individuales, y apegada a la legalidad, empero la dirigencia de Mario Delgado, en consonancia con las actitudes asumidas por el fundador y líder moral de Morena luego de que la reforma en materia eléctrica fue rechazada, es verdugo político de los 223 diputados del PRI, PAN, PRD y MC a quienes sometió a linchamiento ciudadano, exhibió como “traidores a la patria” y acusó formalmente por “actos contra la independencia, soberanía e integridad de la nación mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”. Eso es lo que fundamentó Delgado ante la Fiscalía no obstante que los denunciados, como miembros del Poder Legislativo, ejercieron su derecho a votar como les dictó su conciencia o arbitrio, interés o voluntad, sobre la iniciativa de reforma presentada por el Presidente. La persecución político-judicial de los opositores a un gobierno es característica de una dictadura, de regímenes políticos que no garantizan la libertad de expresión, y que no reconocen como legítimo el pluralismo político. A decir de José Weldenberg (El Universal 07-06-2022) “no son políticos democráticos, son autoritarios, carentes de ética y proclives al despotismo”. Pero sea como sea, la denuncia la presentó el 31 de mayo con apego al artículo 123 del código penal federal, que prevé penas de prisión de cinco a cuarenta años a los mexicanos que cometan alguno de los 14 supuestos considerados como “traición a la patria”. Ahora son los 223 diputados federales, pero antes seis consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) que votaron a favor de suspender temporalmente la organización de la consulta de revocación de mandato, fueron denunciados ante la instancia judicial acusados de abuso de autoridad y coalición de servidores públicos, y 31 científicos tienen procesos abiertos presumiblemente por el delito de delincuencia organizada ante supuestas asignaciones millonarias a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Sobre a denuncia contra los diputados el exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío, estima que ni mediante un juicio penal o político podría demandarse responsabilidad alguna a quienes votaron en contra de la reforma eléctrica. En un artículo para El País, consideró “sumamente restringidas” las opciones de llevarlos ante los tribunales. “Tendría que probarse la vinculación individual de las acciones concretas con un Gobierno o grupo extranjero para conseguir el voto o, más complejo aún, la existencia de un interés directo y autónomo en tal sentido”. Elecciones de Estado en la 4T
Rafael Cienfuegos Calderón El próximo 5 de junio el Presidente de la transformación se deleitará con el triunfo electoral que le dará a su movimiento-partido Morena el uso del poder del Estado y su maquinaria. Quintana Roo, Tamaulipas, Hidalgo, Aguascalientes, Durango y Oaxaca son el laboratorio de la elección de Estado que a partir de los resultados se mejorará y afianzará para replicarla en 2023 en Coahuila y Estado de México, y en 2024 al renovar la presidencia de la República, gubernaturas en Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y la Ciudad de México, y las cámaras de diputados y senadores. La contienda de este año es una prueba con la que el presidente busca que su partido sea fuerza política hegemónica como lo fue por siete décadas el PRI, aunque para ello viole la Ley Electoral y se rompa el equilibrio de la equidad democrática, como se hacía antes. Mario Delgado, líder de Morena llamó (16-05-2022) a los secretarios de Estado y gobernadores a apoyar las campañas de sus candidatos haciéndoles notar que no por ocupar ese cargo se olviden que deben apoyar al partido. Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard, secretarios de Gobernación y de Relaciones Exteriores, y Ricardo Monreal, líder de los senadores de Morena, aspirantes a la presidencia, respondieron y se placearon por los seis estados los fines de semana, lo mismo que gobernadores. Eso llevó a la coalición Va por México (PAN, PRI, PRD) a presentar una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) en la que dicen acreditar el gasto ilegal de recursos públicos, violaciones a la norma electoral y el uso de servicios públicos federales, por lo que demandó sanciones. Nada ocurrió, y el proselitismo político-gubernamental se hizo sin recato y sin respeto a la ley electoral. Si la prueba de elección de Estado le sale bien a Morena y gana cuatro o cinco estados (Durango y Aguascalientes tienen competencia cerrada), tendría 20 o 21 de las 32 entidades federativas en su poder. A ello Ricardo Monreal (Milenio 31-05-2022) suma que es mayoría en 18 congresos locales y que el año pasado en las elecciones municipales fue el partido que más ganó en solitario (246), PRI (218) y el PAN (185). Hoy, en los 100 municipios más poblados del país, donde habitan 68 millones, la mitad de la población nacional, Morena y sus aliados gobiernan más de la tercera parte. Destacó la rápida consolidación de su partido en todo el país: nacido en 2014, en solo cuatro años alcanzó la Presidencia de la República; en ocho, ya es fuerza estatal y municipal, y en 10, podría refrendar la titularidad del Ejecutivo federal. No obstante descarta que esta transición termine en la restauración del sistema de partido hegemónico, que Morena sea un nuevo PRI. Eso está por verse. Ese crecimiento político y territorial se debe, hay que anotar, al Presidente y su popularidad, a su activismo, a la narrativa mañanera de que los neoliberales y conservadores son los responsables los problemas que hay en el país, al uso del aparato gubernamental en apoyo a los candidatos y a la ausencia de oposición. Van casi cuatro años y no hay contrapeso político al poder que concentra y ejerce el Presidente, de ahí que las del domingo, las de 2023 y 2024 serán sin problema elecciones de Estado en las que se viole la ley, se gasten recursos públicos y se activen funcionarios y servidores gubernamentales en tareas partidistas, y, además, se usen electoralmente los programas sociales de reparto de dinero. Otra vez son tema los asesinatos de mujeres
Rafael Cienfuegos Calderón Diga lo que diga el gobierno del cambio y maneje como maneje sus datos, lo innegable, lo real, lo lamentable, es que la estrategia de política pública (si es que la hay) para proteger a las mujeres de la violencia, trata de personas, violación y asesinatos de odio, es un total y rotundo fracaso. Y es por eso que este espacio de periodismo de opinión seguirá exponiendo, por convicción y compromiso, que no han servido de nada los instrumentos jurídicos que hay para garantizar y lograr que las mujeres en México vivan libres de mal tratos y sin miedo, y denunciando la indolencia con la que los gobiernos federal, estatal y municipal y autoridades encargadas de impartir justicia propician que la impunidad impere en grado máximo. El mes de abril de los tres años anteriores y del presente ofrece la evidencia. Ocurrieron 82 feminicidios en 2022, igual número en 2021, 73 en 2020 y 68 en 2019 (en diciembre de 2018, al inicio del gobierno del cambio, 101). Ante ello se manipulan los datos oficiales y/o se dan amañados con el fin de falsear la realidad y/o confundir. En su informe del 20 de mayo, Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) afirmó que en abril de este año los feminicidios habían bajado 26.8% con respecto a agosto de 2021, cuando hubo el máximo histórico de 112 asesinatos de mujeres. ¿Por qué hizo la comparación con agosto del año anterior y no con abril como corresponde? ¿Por qué no con el mes que le antecedió, marzo, tanto de 2021 como de 2022? La respuesta es evidentemente, porque no hay decremento alguno y por el contrario la tendencia se mantiene a la alza. Para conocer el avance o retroceso de los feminicidios en México, El Financiero analizó los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y comparó los asesinatos de mujeres ocurridos en los meses de abril del gobierno de López Obrador. Hubo más feminicidios en abril de 2022 que en 2021, 2020 y 2019. En abril de 2018 con Peña Nieto hubo 81, y en diciembre, primer mes del nuevo gobierno, se llegó al récord histórico de 101. Para abril de 2019, el reporte fue de 68; en 2020 hubo 73; en 2021 fueron 82 (ese año es hasta ahora el más violento contra las mujeres con mil 16); y la cifra de abril de 2022 también es de 82, lo que indica que no hay disminución. En enero pasado el registro total fue de 79 feminicidios; en febrero, 83; en marzo, mes del Día Internacional de la Mujer, 75; y en abril 82. Además, este año han aumentado otros delitos que atentan contra la integridad y dignidad de la mujer, como trata de personas, lesiones culposas, homicidios culposos, y violación. La violencia feminicida es una tragedia nacional que, como se expuso anteriormente en esta columna, es superada por la tragedia de tener un gobierno que no sabe qué hacer ni cómo responder a las mujeres que exigen la protección y seguridad a que tienen derecho. La insistencia de los medios de comunicación de todo tipo para informar sobre la violencia y los asesinatos de mujeres permitirá que estas sean visibilizadas y que dejen de ser menospreciadas e ignoradas por un gobierno falto de sensibilidad, respeto y responsabilidad, y que para la sociedad el número de feminicidios no sea solo una estadística ni se convierta en algo habitual, por el contrario, que lo sienta como un problema para el que se exige atención y solución. Ser popular a pesar de los pesares
Rafael Cienfuegos Calderón Quienes apoyan al Presidente y lo colocan en la categoría del más popular (o populista) en la historia reciente de México, que oscilan según encuestas entre el 56 y 60% de la población, son en su mayoría los económicamente desfavorecidos que mantienen la esperanza de que en algún momento su situación de vida habrá de mejorar, así como los beneficiarios de los programas sociales que reciben en efectivo subsidios por 445 mil 520 millones de pesos en 2022 (100 mil millones de pesos más respecto al año pasado, Secretaría de Hacienda). Pero que sea popular y carismática la persona que ocupa la presidencia, que conecte con el ciudadano de a pie, que diga lo que piensa, que haga lo que manda el “pueblo”, que sea dicharachero y ocurrente, que no mienta, que cumpla sus promesas, que batalle con los problemas que heredó de gobiernos neoliberales, con las secuelas de la pandemia y con grupos de conservadores y fifís, que combata la pobreza, que lo manchen familiares involucrados en escándalos de corrupción, que proteja a delincuentes, que elogie a Trump, que ataque y difame a la UNAM, al INE, a periodistas y columnistas, que defienda a dictadores, que no acepte críticas, y que a toda costa quiera imponer su particular proyecto de transformación, no equivale a que sea un buen gobernante. El Presidente está reprobado por la inseguridad y violencia, por el estancamiento económico y el desempleo y por la corrupción que impera en el gobierno. Aunque como escribió en Milenio Jorge Zepeda Patterson (17-05-2022) “el problema con el “populismo” es que razonablemente ejecutado funciona muy bien desde la perspectiva de las mayorías, y López Obrador ha ganado la narrativa de cara a los sectores populares. El “México profundo” siente que por vez primera en Palacio Nacional hay alguien que habla en su nombre y fustiga a los de arriba, que ha elevado 60% el salario mínimo, entrega 3 mil 850 pesos bimestrales a 8 millones de ancianos, ayuda que para muchos evita la miseria absoluta, y que en general dispersa de manera directa cerca de 700 mil millones de pesos anuales entre la población necesitada. A su decir, la aprobación de López Obrador obedece a que aun cuando no esté exento de errores, su gobierno ha tomado acciones que buscan mejorar la condición de la población necesitada, que en el país es mayoría. La encuesta de El Financiero (02-05-2022) revela que 55% de mexicanos estima que el presidente y su gobierno ha transformado algo o mucho al país, 44% dice que poco o nada; 56% lo aprueba y 42 lo desaprueba; 38% considera que el país está mejor que antes, 37% que está igual y 23% que está peor; 63% reprueba al gobierno en el manejo de la seguridad pública; 49% en el combate a la corrupción; y 42% en cómo lleva la economía; 32% tiene un ánimo pesimista en cuanto a las posibilidades de encontrar trabajo; y 41% está en un ánimo malo o muy malo sobre su situación económica y financiera personal. CAPITULO NUEVE
Hay quienes cuentan que la mejor manera de encontrarse con el Diablo, mas no de hablar con él -¿habrá alguien en esta vida terrena que lo haya hecho?-, es invocándolo a través de complicados rituales. Que no hay otra forma. Ni siquiera portándose lo más mal que sea posible para que se haga realidad el dicho ese que escuché mentar muchas veces cuando era niño, si te portas mal, se te va a aparecer el Diablo. Hay también quienes cuentan que el Diablo vive en el Infierno, y creo que sí. Más que nada –aclaro- por la seguridad con que muchos mortales lo aseguran y repiten, y no porque esté convencido de que así sea. Y como tengo la obstinación –a ese grado he llegado- de entrevistarlo, me percaté de que no tengo otra alternativa que ir al Infierno. Porque si no es en el Infierno ¿dónde podría encontrarlo? Pero, ¿dónde se encuentra el Infierno? Esas eran las preguntas que una, cien y mil veces –es un decir- me hice a partir de que caí en la cuenta de que el Diablo no es un personaje público con el que se puede uno llegar a topar en la calle o en algún restaurante o en una cantina o en un antro. Es ampliamente mentado, sí, pero no está disponible. Hice búsquedas de información y de acuerdo a lo que encontré hay la visión tradicional de que el Infierno está en el centro de la tierra, mientras que el pensamiento moderno lo sitúa en un agujero negro del espacio exterior. En el Antiguo Testamento, la palabra "Infierno" es Seol, que traducida significa “pozo o sepulcro”, en el Nuevo Testamento, es Hades, que se entiende como “invisible", y está, además, Gehena, que se refiere al “Valle de Hinom". Tanto Seol como Hades hacen referencia a una residencia temporal de los muertos antes del juicio y Gehena a un estado eterno de castigo para los muertos impíos. -No, pues sí. Más simple que esto no me lo podía esperar-. El poder de la imaginación me permitió visualizarme viajando en la línea subterránea 13 del Metro de Ciudad de México, que va de la terminal Mundo Terrenal a la de Fuego Refulgente, o yendo a Cabo Cañaveral para montarme en el siguiente transbordador espacial disponible que me eleve y me deposite en la constelación del Infierno. Y ya sea en las profundidades del planeta tierra o en el espacio infinito, lo primero que tendría que hacer es aclimatarme para soportar el intenso calor que seguramente provocan las llamas -porque también se dice e inclusive se afirma que en el Infierno siempre hay fuego que lo ilumina-, luego encontrar a alguien que sepa dónde se ubica la morada del Diablo y convencerlo -quizá a través de un soborno- para que me indique por dónde debo ir o que me lleve, y luego ya que haya encontrado el sitio, apersonarme con alguno de los tantos sirvientes que como Rey del Averno ha de tener y hacerle saber que mi visita obedece al máximo interés de ver a su amo y señor para pedirle una entrevista. -Por supuesto, espero que el Diablo esté dispuesto a recibirme y que acepte someterse a escrutinio sin que pida nada a cambio, por ejemplo, mi alma, lo que sea que eso sea, y entienda la importancia que tiene para mí hacer lo que periodísticamente no se ha hecho hasta ahora, ya que ese sería mi último trabajo después de más de cuatro décadas de ejercer la profesión más excitante, más desgastante, más adrenalínica y más mal pagada-. ¿Y si resulta que nadie sabe dónde mora puesto que él se encuentra en todas partes? ¿Y si en el caso de que lo ubicara ni siquiera me quiere recibir aunque sea para escuchar mi petición? ¿Y si me tilda de loco? ¿Y si acusa que lo que publica la prensa son puros chismes? ¿Y si ordena que me echen? ¿Y si por el contrario ocurre que me impida salir del Infierno? Solo faltaría que me meé un perro. –Solté una sonora carcajada que derivó en tos como de tísico-. -¡Vaya alucine que me avente!- ¡Estoy cabrón! No cabe duda –pensé- y esbocé solo una sonrisa-. Consciente de que ni Google Map ni el GPS sirven para dar con el Infierno y menos para localizar al Diablo, recurrí al internet, que según yo es la mejor herramienta tecnológica ideada, y en la página electrónica de Unidos contra la Apostasía -palabra que leí se refiere al acto de un individuo que hace público el abandono de su fe o el de un religioso que opta por marcharse de la orden que integraba dejando de lado los dogmas y los preceptos que, hasta entonces, estaba comprometido a respetar y seguir-, encontré que según las Escrituras hay seis lugares del pasado, el presente y el futuro donde mora el Diablo, Satanás o como se le quiera nombrar. Uno es “El trono de Dios” o “El santo monte de Dios”. Ahí, antes de su caída, Satanás estaba con Dios en calidad de querubín, cubriendo con sus alas el trono divino. Otro es “El huerto del Edén”. De este lugar algunos intérpretes dicen que no se trata del mismo huerto donde estuvieron Adán y Eva, sino un huerto mineral anterior. Independientemente de si Satanás acudió en forma de serpiente a ese huerto o al del Génesis, la segunda morada fue posterior a la rebelión y caída de Satanás. Está el de “Los cielos atmosféricos”. Se cree que ésta es la morada actual de Satanás, que tiene acceso tanto al cielo como a la tierra. En el cielo es el acusador de los redimidos, y en la tierra es el príncipe del mundo que dirige la revuelta constante contra Dios con intención de destruir a los redimidos. Por supuesto, “La tierra”. A la mitad de la Tribulación de siete años, Satanás será expulsado de los cielos atmosféricos y confinado a la tierra, donde pasará la segunda mitad de la tribulación. Durante este tiempo provocará un gran caos y tremendas calamidades. “El abismo”. Al final de la tribulación, tras la segunda venida de Cristo, Satanás será atado y arrojado al abismo (“que no tiene límites” o “no tiene fondo”), un lugar de confinamiento temporal, durante mil años. Y “El lago de fuego”. La última morada de Satanás donde él y sus demonios permanecerán por toda la eternidad. Entre más buscaba, más perdido me sentía en ese mundo de información que me imposibilitaba ubicarme. Estoy perdido y no sé qué camino me llevará hacia ti… -parafrasee la letra del popular bolero que tanto me gusta en la interpretación de Los Tres Ases, aunque lo hice con la variante de me llevará hacia ti, en lugar de me trajo hasta ti-. En fin, el caso es que la emoción con que comencé a desarrollar la idea de entrevistar al Diablo, sentí empezaba a convertirse en una aspiración más que en un hecho realizable, lo que me pareció una desgracia que se concatenaba con la otra desgracia que presencio igual que miles de millones más, la de salud. Esto, porque precisamente el 21 de marzo, día en que entró la primavera y a unos más de que se cumplió un año de la aparición del virus en México, ya habían 198 mil 36 muertes y en el mundo 2 millones 710 mil 382. El desánimo, que me negué a aceptar que lo fuera, pasó más rápido que pronto. Después de 48 horas ya me encontraba buscando posibles métodos para tener contacto con el Diablo. Pensé en el más simple: “Satán yo te invoco, hazte presente, quiero hablar contigo, tengo interés en entrevistarte. Envíame una señal para que sepa que me escuchaste”. La verdad, me pareció una vacilada, algo demasiado ingenuo, pues ya parece que va a estar ahí sentado, sin hacer nada, aburrido y rascándose la panza, esperando a que un cualquiera como yo lo nombre para inmediatamente responder. Por cierto, pensé, ¿así será su vida? ¿En qué se entretendrá para matar el tiempo? ¿Cuáles serán sus costumbres? ¿Tendrá en realidad cosas qué hacer o asuntos importantes que atender? ¿Podría tener para él alguna importancia conceder una entrevista periodística? ¿En qué podría ésta cambiar su situación? ¿Le serviría para limpiar la imagen de maloso que le hemos colgado? ¡Chinga! Otra vez el fatalismo. –Me reclame y repetí y repetí que eso no, no puede ser. No. No puede ser. No. No puede ser. No. No puede ser. Sería como renunciar a un trabajo sin tenerlo aún. Respiré profundo y me mentalice para hacerme un coco wash diciéndome con firmeza, no debes renunciar, no debes echar por la borda el trabajo de investigación hecho para estructurar la entrevista, no debes dejar de actuar como un profesional, no debes permitir que el desánimo te doblegue. El profesionalismo está antes que nada, no lo olvides. Recuerda que no es aceptable llegar a la redacción con el jefe de información y decirle que no tienes nada que escribir porque no encontraste noticia alguna que sea valiosa para publicar. La invocación pensé que podría ser el único recurso al alcance para contactarlo y hacerle saber mi interés por entrevistarlo, pero la primera traba que encontré fue desconocer cómo llevarla a cabo. Así es que con ánimo renovado, inicié una nueva búsqueda. Para ponerme en contacto con el Diablo me enteré que es preciso que haga un ritual en una iglesia cualquiera a las 12 de la noche. Grande o pequeña. Vieja o nueva. Cristiana o evangelista. Pero eso sí, tiene que estar completamente vacía. Lo podría hacer cualquier día de la semana, pero la recomendación es que mejor sea en los de luna nueva o luna llena, los viernes 13 o bajo la luna del Día de Brujas. Que al contrario de la fecha, la hora es muy importante. Tengo que empezar o terminar el ritual exactamente a la media noche, por lo que lo mejor es que dedique alrededor de 30 minutos para los preparativos y estar seguro de que cuento con todos los objetos que es necesario llevar, y que no haya uno solo de los que es preciso no portar. Esta, me pareció que bien podría ser la receta universal para que el Diablo aparezca, dado que la publican varios sitios de internet, aunque sin especificar, si es la más efectiva, no solo para que se haga presente sino también para hablar con él. Los ingredientes que necesitaría son un bote completo de sal, aunque quizá no la use toda, pero más vale que sobre y no que falte, siete velas, de preferencia rojas o blancas, cerillos o encendedor, ya que tengo que tener en cuenta que es falso que en los rituales de ocultismo las velas se prenden solas, como vemos que ocurre en las películas, un trozo de hilo rojo, de dos o tres metros, y un espejo grande, de esos de los que se colocan en las puertas de los closets para verse de cuerpo entero. Como extra –por si acaso- una lámpara y herramientas para facilitar la entrada a la iglesia, unas tenazas, un martillo y un desarmador. Lo que por ningún motivo debo portar es cualquier tipo de dispositivo electrónico, teléfono celular, tableta, reproductor de DVD y mp3, calculadora, y relojes de pulsera o de bolsillo, cualquier imagen o artículo religioso -eso de nada sirve para protegerse de imprevistos y, por el contrario, inhibirían la aparición del Diablo, además de que estaría en una Iglesia-. Algo de vital importancia es que mantenga una actitud aventurera y de libertad para experimentar. La preparación del ritual la iniciaré una vez que ubique el lugar adecuado, que puede ser el santuario, la cocina, el área de lavado e incluso el baño, siempre y cuando haya suficiente espacio y no haya nadie que interfiera. Lo primero sería hacer un círculo con la sal en el piso y colocar dentro el espejo, en caso de que haya algo, como un pedestal en qué recargarlo, o de otra manera, dentro de un semicírculo si me decido por usar la pared o una puerta, luego envolver el hilo rojo alrededor del espejo varias veces y colocar las velas fuera del circulo o semicírculo de sal, espaciadas a intervalos más o menos a distancias iguales, encenderlas siguiendo el sentido de las manecillas del reloj y, algo muy importante, que esté atento para no romper el círculo de sal ya que si eso ocurre se interrumpe el ritual y tendría que comenzar de nuevo desde el principio. Hecho lo anterior, quedaría ya levantado y listo el cerco de protección y podría proceder a iniciar la convocación. Pero antes, tengo que llamar la atención del Diablo y demostrar determinación a través de un acto sacrílego, como colocar de cabeza un crucifijo en el lugar en que se encuentre o dañar alguna imagen o pintura religiosa; después me tengo que parar frente al espejo y deberé mirar de manera intensa, sumamente intensa, su fondo, concentrándome. No será necesario que recite conjuros y versos en latín, bastará con ver al espejo y desear profundamente que aparezca el Diablo. Transcurridos unos instantes, cuando sienta la sensación de estar listo, tengo que cerrar los ojos, contar del uno al diez con una pausa de un segundo, y al final, abrirlos. Quién aparezca reflejado en el espejo, ese es el Diablo. Si es mi rostro y cuerpo lo que veo, no habrá necesidad de frotarme los párpados por la creencia de que es una ilusión, pues no hay equívoco. Quien se refleje es el Diablo. El Diablo, que anhelaba encontrar y conocer en persona. El Diablo, al desnudo y a todo color. El Diablo, sin disfraz. El Diablo, sin truco. El Diablo, sin excusa alguna No tendría por qué alarmarme ni por qué tener miedo ni por qué gritar alarmado ¡Madre mía!, ni ¡Oh my good! Ni ¡Hay güey! dado que el resultado estará bien y es indicativo de que el procedimiento lo hice debidamente y que la convocación fue un éxito. En ese caso, solo tendré que aceptar y convencerme de que la mía es la imagen que decidió adoptar el Diablo para mostrarse, pues se sabe que el Diablo puede tomar diferentes formas. A veces la de un Dandi, a veces la de una figura rara y sombría, a veces la de un monstruo horrendo, a veces la de una mujer fatal, a veces la de nosotros mismos. Que, pienso, esta sería la imagen menos desagradable ante la que quisiera estar, si la comparo con la que nos hemos prefigurado del Diablo. Lo anterior me despertó dos dudas: ¿Seré capaz de acudir a una iglesia -lo que no hago por voluntad propia desde que mis padres dejaron de llevarme a escuchar misa porque ellos querían- y a las 12 de la noche para hacer un ritual de invocación al Diablo para, al final, encontrarme posiblemente conmigo mismo? ¿Podré aceptar, si ese fuera el caso, que tendría que auto entrevistarme, echar mano al mismo tiempo de un alucinante monólogo y un diálogo con mi conciencia para cumplir mi propósito de hacer la entrevista que nunca jamás se ha hecho en la historia del periodismo? No supe qué responderme. Un cansancio y pesadez mental –como empezaba a ocurrirme con más frecuencia-, me acometieron he hicieron presa. No acudió en mi auxilio razonamiento alguno que aligerara la zozobra que me invadió esa tarde, que se había tornado plomiza y en la que empezaba a caer una ligera llovizna. Más poco a poco fui cayendo en la cuenta de que no preciso ir al fondo-centro de la tierra ni al espacio sideral para encontrar el Infierno ni hacer un ritual para estar frente a frente con el Diablo y pedirle que acepte que lo entreviste. Lo que tengo que hacer es ponerme a trabajar, preparar la grabadora con pilas nuevas y allegarme varios casetes vírgenes, formularme las preguntas que previamente redacté y recordar lo más fidedignamente posible, las respuestas que idee y que supuse daría el Diablo durante nuestro encuentro. “Has pedido entrevistarme, aquí estoy”. Era una voz lóbrega, áspera, metálica. Una voz que no supe precisar de qué punto provenía, pero que desencadenó en mí un largo y muy fuerte escalofrío de miedo. Permanecí algunos minutos sin respiración, después tomé fuerzas. “Pero ¿quién eres tú?". “No seas estúpido, ¡soy yo!" No había pensado nunca poder pasar con mi entrevista del plano de la fantasía al de un tú a tú con el Maligno. He intentado muchas veces explicarme cómo percibí aquella voz tan cercana, que no venía de ningún punto preciso de la habitación ni salía de mi interior. Sin embargo, la sentí claramente, siempre en un tono amenazador y desdeñoso y cargado de una rabia especial. “¿Cómo es que has venido? Así relató el sacerdote italiano Doménico Mondrone -autor del libro Un exorcista entrevista al Diablo-, el encuentro e intercambio de palabras que afirma tuvo con quien resulta ser el personaje, único e insustituible, que yo elegí como el último entrevistado de mi carrera. Un día pensó, "sería interesante poder entrevistar al Maligno", a partir de un programa de la televisión italiana en el que de modo figurado se entrevistaba semanalmente a personajes como Cleopatra o Pitágoras, y de haber valorado que su bagaje profesional de exorcista le bastaría para tener una entrevista con el Demonio. Ese pensamiento, aunque confesó le producía rechazo, sin embargo, ocupó su mente una y otra vez, por semanas, y que lo más extraño y contradictorio que le ocurría era que pensar en hacerla le proporcionaba paz y seguridad, mientras que desecharla lo dejaba en un inexplicable estado de turbación interior. El lunes 27 de septiembre del primer año de la tercera década de siglo XXI en que puse fin al escrito del relato Mi entrevista con el Diablo, la cifra de muertes en el mundo a causa de la enfermedad de covid-19 que produce el bicho era de cuatro millones 740 mil 525, y en México ascendía a 275 mil 246. No había visos de una pronta calma. La inmunización con las vacunas avanzaba entre la desconfianza y la expectación. Ya a casi nadie interesaba conocer el origen del virus. Y, mucho menos, había posibilidad de saber si el Diablo tuvo algo que ver o no con la epidemia. FIN CAPITULO OCHO A pesar del encierro, que creí sería una tortura por aburrimiento e inactividad, y de la sensación que llegue a sentir en ocasiones de que el tiempo estaba pasando muy lentamente, aunque de acuerdo a mi reloj biológico transcurría con normalidad, los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses y el primer año, pasaron a tal velocidad que no me percaté de ello. En un abrir y cerrar de ojos ya nos encontrábamos en Semana Santa, la cual, en condiciones normales, es de asueto y se aprovecha para turistear, ir a la playa a refrescarse del calor que se combina entre insoportable e infernal o a alguno de los más de cien pueblos mágicos que hay, o para recogerse –en el buen sentido de la palabra- en cuerpo y alma para conmemorar la Pasión de Cristo, claro está, de acuerdo a los gustos, costumbres y creencias de cada quien. Pero, a pesar de que la situación es extraordinaria a causa del bicho y como si no pasara nada, los lugares de mar, playa, palmeras, bebidas espirituosas y bikinis, más que los sitios ricos en cultura y arquitectura, y casi la totalidad de las iglesias que están diseminadas por el territorio, no dejaron de estar atiborradas por quienes indolentemente haciendo caso omiso al llamado de no salir de casa y dejar de asistir a lugares altamente concurridos, corrieron el riesgo, sin uso de cubrebocas y sin guardar la sana distancia, de contagiarse enfermar y morir. Eso, que califiqué como acto de criminal, me hizo cavilar que posiblemente los turistas fueron tentados por las vibras malignas del Diablo dado que lo suyo es la desobediencia, el reventón, la impudicia, y, por tanto, estuvo complacido con todos ellos, en tanto que sobre los fieles religiosos concluí que si fueron tocados por la mano de Dios y por eso se dieron cita donde se le rinde culto y se dice se afianza la fe, incurrieron en el pecado capital de “no matarás” al atentar contra su propia vida. Supuse convencido que en esta Semana Santa hicieron acto de aparición el bien y el mal, la sensatez y el valemadrismo. Actitudes de nuestra natural forma de ser, que no sorprenden, pero que sí indignan -a lo menos a mí, al grado de que expresé algo que nunca creí podía llegar a decir: “no hay temor ni de Dios ni del Diablo”-. El tiempo corría, sin embargo, a la velocidad que es natural que lo haga, y de ello me di cuenta a partir de que por la necesidad de tomar en horas precisas unas gotas para fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo, tenía que estar atento del reloj. Pero también, porque cada minuto, cada hora y cada día cambiaban rápido, muy rápido, los números de los contagios y las muertes a causa de la enfermedad. Esto –especule en consonancia con el tema de la entrevista- ha de tener gozoso al Diablo, en el supuesto de que sí sea él el causante de la peste, como lo presupongo en la pregunta que tengo pensado hacerle. Y, contrariamente, Dios la ha de estarla pasando mal al ver cómo la vida que se dice él creó se diezma, al percibir el dolor y el sufrimiento que padecen las personas, y al constatar que la esperanza decae ante el cúmulo de problemas que se han agravado con la aparición del virus. Difícil es saber si lo reconforta que haya quienes le agradecen el milagro de que en tiempo récord las mentes iluminadas de hombres y mujeres de ciencia hayan creado no una, sino varias vacunas para hacer menos grave la enfermedad e impedir una tragedia mayor, aunque con ellas se abulten las ganancias de las industrias farmacéuticas ante la creciente demanda y el agandalle de los gobiernos de países ricos por acapararlas. El antagonismo y la lucha que hay desde siempre entre el bien y el mal, y entre la vida y la muerte, bien que mal podrían estar representados en este tiempo de pandemia por el biológico y el virus, ya que mientras el primero, ya inyectado en el cuerpo humano protege y se convierte en defensor de la vida, el segundo se aferra a menoscabar la resistencia de los organismos hasta que los aniquila. La vacuna, se sabe, es producto de la ciencia, mientras que sobre la aparición del SARS-CoV-2 hay la duda, fundada o no, de que si no es de origen natural puede ser el resultado de un experimento de laboratorio fallido realizado por mentes humanas en busca de nuevos descubrimientos, y que es aprovechado por el Diablo y sus fuerzas malignas. Yo pienso, y lo digo ahora que tengo oportunidad, que todos los experimentos científicos son un riesgo porque en ellos intervienen la prudencia y la desmesura, el acierto y el error, el conocimiento o el desquiciamiento de quienes con buenas o malas intenciones se aventuran a hurgar en lo inexplorado y, por tanto, siempre tienen una alta carga de incertidumbre y riesgo. ¿Cómo saber si lo que se llegue a tener como resultado será positivo o por lo contrario traerá consecuencias nefastas? Y la duda y la especulación son mayores cuando se llega a saber que tal o cual cosas se hicieron a espaldas de la gente, clandestina o encubiertamente. Se puede argumentar que son meras suposiciones, pero en la actualidad persiste la duda sobre el origen de algunos virus mortales. A lo largo de la historia hay un cúmulo de casos sospechosos, pero sobre el virus actual, el SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad del Covid-19 y que la anda rolando por el mundo, y del que me interesa que el Diablo, mi prospecto de entrevista, aclare si es el responsable o no, en abril de 2020, Luc Montagnier, virólogo francés ganador del Premio Nobel de Medicina 2008 por su trabajo de investigación sobre el VIH Sida, y figura controvertida en la comunidad científica mundial, aseguró que el virus SARS-CoV-2 fue creado en un laboratorio insertando genes de VIH-1, virus del sida, en un coronavirus. A su decir, unos “biólogos moleculares” insertaron secuencias de ADN del VIH-1 en un coronavirus como parte de su trabajo para encontrar una vacuna contra la enfermedad del sida. “En cualquier caso –concluye- no es natural”. A su vez, en septiembre del año pasado, la viróloga hongkonesa Li-Meng Yan público un informe con las pruebas que demostraron que el SARS-CoV-2 salió de un laboratorio chino. Los datos se publicaron en la revista científica Zenodo en un documento titulado “Características inusuales del genoma del SARS-CoV-2 que sugieren una sofisticada modificación en laboratorio en lugar de una evolución natural”. Y por dar a conocer lo anterior, Li-Meng se vio obligada a huir a Estados Unidos para refugiarse de las amenazas de muerte que recibió en China. A ciencia cierta, nada se sabe del origen del virus a más de un año cinco meses de que apareció en China y, por eso, hay misterio y controversias que causan desinformación. Y estoy seguro, debo decir, que nada se sabrá, porque haya o no responsabilidad científica de alguna institución o empresa o gobierno, nadie la reconocerá ni cargará con ella, nadie aceptará que sea producto de un experimento fallido. En mi caso, la incredulidad se acrecentó cuando me enteré después de leer la noticia de que para la Organización Mundial de la Salud el virus es de origen natural, dado que hay evidencia de que se originó en murciélagos y que no fue manipulado o fabricado en un laboratorio, de que científicos de diversos países están en contra de esa afirmación porque, aunque la teoría del origen natural es ampliamente aceptada, carece de apoyo sustancial. La explicación es que el SARS-CoV-2 muestra características biológicas que son incompatibles con un virus zoonótico natural. Hasta se habla de acciones conspirativas y del surgimiento de nuevas armas biológicas de aniquilamiento masivo de personas. Me imagine –lo que no me cuesta ningún trabajo- que esto se parece a algo así como el regreso de la llamada Guerra Fría en que se enfrascaron por años los gobiernos de Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, hoy Rusia, por la paranoia que los hacía presa y por la que unos y otros se acusaban de atentar contra la preservación de la vida humana. Algo para morirse, pero de risa. Buen material, sin duda, para a través de un comic o historieta de ciencia ficción convertir al virus en “Sarscovman”, personaje maloso al que podría dársele forma en un ambiente distópico determinado por enfermedad y muerte, el desquiciamiento de las economías, las sociedades, los sistemas políticos y los gobiernos, ante la incapacidad de enfrentarlo. Parecería que se trata de una situación absurda, sin sentido, surrealista ¡vamos! Pero no estoy convencido de que así sea. Hay hechos que llevan a conjeturar que la mano del hombre, a propósito y con intereses bien definidos, y no la de Dios ni la del Diablo ni la de la naturaleza, está interviniendo para que aparezcan plagas que como el SARS-CoV-2 puedan disminuir la población mundial a un ritmo mayor que el de una hambruna o una guerra. Y si de antemano diera el beneficio de la duda al Diablo sobre la pregunta ¿por qué atormenta y castiga a los miles de millones de pobladores del mundo con la peste que está matando por millones a ancianos, cuya aspiración es concluir su existencia de la mejor manera posible, a adultos, que tienen la responsabilidad de una familia, a jóvenes, que están ansiosos por conocer la grandiosidad de la vida, probable que dé como respuesta que nosotros los mortales lo hemos sobrevalorado. Su argumento bien lo podría sustentar en que él no tiene poder alguno para crear nada ni propiciar el sufrimiento de nadie. ¿Castigar yo? ¡Mm! ¿Engendrar maldad yo? ¡Okey! ¿Provocar yo todo lo que se me achaca? ¡Aja! Hasta podría burlarse y carcajearse en lugar de que se indigne por tal acusación. Podría revertir, inclusive, que los tormentos y castigos nos los hemos impuesto los mortales a lo largo de los siglos como resultado de normas y conductas sociales, religiosas, comunitarias y sectarias que inventamos para supuestamente tener orden y propiciar la convivencia en armonía entre mujeres y hombres por igual, para educarnos, para que tengamos los mismos principios y valores éticos, los mismos propósitos e intereses en pro del bienestar de todos, para comportarnos como seres civilizados. La humanidad –podría decir- es la responsable de su destino, de las desgracias que ocurren a diario y alteran su vida. Que él ni nadie tienen el poder para incidir en lo que pasa o deje de pasar. Si hay plagas, hambrunas y enfermedades es porque la presencia humana ha alterado el medio ambiente natural en detrimento de su existencia y la de plantas y animales al contaminar el agua de ríos y océanos con basura e inmundicia, la tierra, antes fértil, hoy convertida en páramo por la tala de árboles y el abusivo uso de fertilizantes y agroquímicos en un intento por producir más alimentos y combatir los parásitos, el aire, con los gases y partículas tóxicas que producen los combustibles y expulsan las fábricas y automotores, y, también, por la búsqueda constante de la ciencia . Asimismo, que lo que valoramos como bueno o malo, nos lo hemos inventado para premiarnos o castigarnos, y que para deslindarnos de toda responsabilidad, tanto lo primero como lo segundo, se lo hemos endilgado a dos entidades intangibles que están arraigadas en nuestras mentes y que posiblemente nada tengan que ver: Dios y el Diablo. ¿Cuáles podrían decir ustedes que son mis méritos para crear, por ejemplo, el virus que a partir del último mes de 2019 enferma de covid, sobre el que no saben de dónde salió ni cómo atacarlo, pero que sigue infectando y causando muerte, o la influenza, de 2009, que se pensó era una gripe común que al agravarse acompañada de fiebre, letargo, falta de apetito, tos, secreción nasal, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarrea, y afectar a 74 países fue declarada pandemia mundial, dejando al año 2011 alrededor de 60,8 millones de casos y 575 mil muertes; o el sida, de 1981, que se dice tiene actualmente infectadas a 75 millones de personas y ha acumulado en el mundo entre 25 y 35 millones de víctimas mortales; o la gripe porcina, que apareció en 2005, y que al propagarse por varias partes del planeta en 2009 quitó la vida a 200 mil personas; o la hepatitis B que causa enfermedad crónica en 360 millones; o la hepatitis C, de 1992 ,enfermedad infectocontagiosa que ataca directamente el hígado y que padecen mil 700 millones de mortales, una gran mayoría de ellos sin saberlo; o el ébola, que ataca a animales y seres humanos, para el que no hay vacuna y cuya propagación es muy rápida y su letalidad muy alta; o el síndrome respiratorio agudo severo, de 2002, conocido como neumonía atípica para la que no existe cura. Y no se diga de las más antiguas, la viruela, que azotó las poblaciones humanas del año 10 mil antes de Cristo y que tuvo su peor brote en el tiempo de la conquista de América, la peste negra, en la Edad Media, entre 1347 y 1351, la gripe española, de finales de la Primera Guerra Mundial, que cegaron en conjunto 550 millones de vidas? No hay un solo hecho que se pueda mencionar en el que yo, el Diablo haya participado o tenga responsabilidad. Nada de lo que he mencionado tiene que ver conmigo. Nada de eso me interesa. La verdad sea dicha, la paso muy bien observando como por iniciativa propia ustedes los humanos se encuentran inmersos en un remolino de autodestrucción por su deshumanizada existencia, y su miserable forma de vida, por el individualismo, la envidia, la codicia y la deslealtad, que los desesperanza ante la imposibilidad de poder alcanzar lo que tanto desean, coexistir en un ambiente de felicidad plena. La respuesta la podría aprovechar el Diablo, inclusive, para echarnos en cara que a diferencia de los virus que tienen su nacimiento en la naturaleza, el hombre ha creado artificialmente otros, como los agentes químicos que tienen el poder de aniquilar y de los que echó mano durante las dos Guerras Mundiales convirtiendo ciudades, pueblos y calles en mataderos. Europa y Vietnam son los mejores ejemplos. Desmentirlo, ¡imposible! ¿Con qué argumentos? El hombre fue el creador del gas VX, químico que ataca al sistema nervioso central a través de los compuestos organofosforados que contiene y cuyo efecto se manifiesta en convulsiones, hasta llegar a la parálisis general. Creado en Reino Unido como pesticida fue prohibido por su alto grado de toxicidad y, sin embargo, se adoptó como arma. Según se sabe, una dosis de 0.9 miligramos debilitaba a la víctima, y a partir de 10 resulta mortal. Está también el gas sarín, inventado en Alemania, en 1938, como pesticida. Su apariencia es la de un líquido incoloro e inodoro que se evapora rápidamente cuando se calienta. Una sola gota del tamaño de un alfiler bastaba para matar a un adulto. Los síntomas causados a quienes tenían contacto con el comenzaban a manifestarse con dolores de cabeza, salivación y secreción de lágrimas, seguidos de una parálisis progresiva de los músculos que terminaba en la muerte. Fue conocido porque se empleó en el ataque terrorista al metro de Tokio en 1995, pero antes, en la Primera Guerra Mundial, se le combinó con gas de cloro y Alemania dejó caer 88 toneladas de bombas contra las tropas británicas. El fosgeno, es otro agente químico muy peligroso para el tejido pulmonar provocando inicialmente tos, ahogo, opresión en el pecho, náuseas y vómitos hasta causar la muerte. Es fácil de fabricar, lo que lo convierte en el arma química más accesible de todas. Y el gas mostaza, de 1917, utilizado en la Primera Guerra Mundial. Los alemanes fabricaron proyectiles con mostaza nitrogenada líquida que si al caer impregnaba las ropas de los soldados, al evaporarse contaminaba el aire afectando a todos los que se encontraran alrededor de la zona de impacto. Afecta especialmente los ojos, las vías respiratorias y la piel, primero como irritantes y luego como veneno para las células del cuerpo. Cuando la piel está expuesta a este gas, se enrojece y se quema, y aparecen ampollas que se transforman en úlceras. Los ojos se hinchan y las personas se quedan ciegas a las pocas horas de la exposición. No siempre resulta mortal, pero deja a sus víctimas lisiadas. Está el novichok 5, una más de las invenciones de la mente humana que resultó ser el agente nervioso más mortífero que existe porque sus efectos son entre cinco y ocho veces superiores a los del gas VX. Se trata de un compuesto desarrollado en la Unión Soviética a finales de los años 70, como arma binaria, lo que significa que las máscaras antigás no son efectivas contra él. Sus efectos provocan la contracción continuada de los músculos hasta acabar induciendo un paro cardíaco mortal. Su uso en la guerra contra Afganistán y Chechenia fue denunciado ante la ONU por las tropas de ambos países. Lo anterior me llevó a pensar que el Diablo tendría razón si señala que a lo largo de la vida en la tierra un número importante de las muertes acumuladas ocurridas son producto de actos irreflexivos y locos del hombre, que tienen un significado distinto a las que acontecen por efecto de los diversos fenómenos naturales, y de las que derivan, específicamente, de enfermedades que tras aparecer se convirtieron en epidemias, luego en pandemias, y, finalmente se quedan para prevalecer como endemias. Aunque, las muertes, sean por la causa que sean, si las analizamos desde el punto de vista del equilibrio que debe haber entre la disponibilidad de recursos naturales del planeta y el número de pobladores, tienen justificación porque aminoran el riesgo de un colapso. Esa podría decirse, es su razón de ser. Y si así fuera ¿cuál es el beneficio que recibiría el Diablo en caso de que fuera el causante de la plaga del coronavirus? Porque la lógica me lleva a pensar que entre más muertos haya por causas naturales o por catástrofes o por enfermedades, más creciente será la demanda de ingreso al Infierno, que por muy grande que sea, no se sabe si tiene capacidad para albergar a todos los que han dejado de vivir, los que están pereciendo ahora, y los que dejaremos de existir -espero que no en el futuro inmediato-, pues siempre seremos mayoría los que tendremos como destino, después de la muerte, cualquier sitio, menos el Cielo, a donde se dice van únicamente los arrepentidos de sus pecados y de los males que hayan causado, y quienes nunca pecaron, lo que lo hace, en mi opinión, un lugar un tanto cuanto aburrido, en comparación con lo que los disolutos, los reventados, los viciosos, los valemadristas, los sexoadictos, y los inmorales creemos que se podría en el Infierno, lugar donde no hay cabida para la decencia y la obediencia, donde lo bueno y los remordimientos no tienen cabida. Y dando rienda suelta a las masturbaciones mentales, estimé que una respuesta de impacto que no puedo descartar sea dada por el Diablo en la entrevista, es que el Infierno es la vida misma, es lo que lo hemos hecho de la convivencia y el entorno en el que existimos, es lo que ocasionamos con nuestras acciones, es lo que vivimos a diario, y que cada quien tenemos nuestro propio infierno, por lo que inequívocamente somos unos pobres diablos. Hoy, de acuerdo con las muchas dudas que me han surgido y las hipótesis que sin llegar al desvarío me he formulado desde que se me ocurrió y metió en la cabeza la idea de entrevistar al Diablo, intuyo que el Diablo puede no ser lo que se cree y dice que es, que ni tiene poder alguno como se le atribuye ni es el símbolo del mal ni el que despierta en notros los más bajos instintos, y que hasta es posible, sea todo lo contrario. Me he preguntado, porque tengo dudas, y si acaso al Diablo le interesa crear virus mortíferos y provocar pandemias o que la gente se mate entre sí o que la humanidad se deshumanice cada vez más o que haya inundaciones, sequías, contaminación, temblores, pobreza, miseria y hambrunas. No creo. Y aunque toda la literatura emanada de las religiones le atribuye los males y catástrofes habidos y por haber, dada la necesidad que tienen de valerse de alguien o algo para atemorizar a los cada vez menos creyentes y, a la vez, acrecentar la fe en quienes aún la tienen, pues de ello depende el poder social, económico y político que tienen, no hay forma de demostrarlo para acusarlo. Hoy, una vez más, me angustia no tener la más mínima idea de cómo contactar al Diablo. Cierto que puedo aplicarme y encontrar información sobre el proceder para invocarlo pero, siendo sincero, debo admitir que no sé si sea capaz de hacerlo, pues me parece que por tratarse de una acción descabellada se necesita tener mucho valor para llevarla a cabo. ¿Cómo le voy a hacer, entonces? Esa es la pregunta para la que no atino encontrar respuesta por más vueltas que le doy. Me desespera sentir pasar el tiempo y percibir que se aleja la posibilidad de realizar la entrevista. Lo peor que me puede pasar, es que sea inentrevistable. Si bien se trata de un personaje del que hablamos mucho, nadie sabemos dónde vive, a qué dedica su tiempo, si estudia o trabaja, a dónde y a qué hora va por las tortillas y el pan, cuáles son los antros donde se divierte, y en qué lugares cita a las féminas que frecuenta y con las que se placea, -Esa fatalidad la tuve presente en mi cabeza durante el tiempo que me llevó preparar el primero de tres vodkas con hielo, agua quina y cascara de limón que tomé, para, según yo, calmarme-. No. No. No. –Me repetí-. Lamenté que ese mal augurio me haya asaltado. ¿Cómo es posible que piense que es imposible que entreviste al Diablo? Me alarmé y me sentí intranquilo. La bebida etílica no estaba cumpliendo mi propósito. Sin ganas de tomar otro vodka, pues presentí que lo agrio del momento me impediría saborearlo y disfrutarlo, hice el propósito de dormir un poco posado en la mecedora del patio, aprovechando el fresco de la tarde, para así olvidarme de todo. Desee, fervientemente, que no me fuera a sobresaltar un sueño ominoso. CAPITULO SIETE
Esa pregunta es inculpatoria. De antemano das por hecho que él es el responsable, y no das cabida a la presunción de inocencia. No creo que, aunque sea el Diablo a quien la diriges, no se indigne y manifieste encabronamiento, e incluso, que hasta miente madres. Creo que cualquiera a quien le preguntes eso, por muy valemadrista que sea, como pensamos que es el Diablo, reaccionaría con irritación y agresividad, y el Diablo no creo que pueda ser la excepción. Además, desde mi punto de vista, esa pregunta implica un riesgo. Abre la puerta a que, ofendido, dé por terminada la entrevista, sin que diga nada al respecto y entonces te quedarías sin saber si es o no responsable de la peste que desde diciembre del año antepasado está matando gente en todo el mundo, y que muchos le imputan. Y eso no es lo que quieres, ¿verdad? Por supuesto que no. Entonces ¿por qué no la cambias? O sea, pregúntale lo mismo pero de otra forma, sin acusarlo directamente, para que no se sienta atacado y acusado. Eso es algo que puedes hacer dada tu experiencia como periodista o ¿no? Porque, mira, será el Diablo y el ser intangible al que colgamos todas las calamidades que han azotado por los siglos de los siglos, “amén”, ¡ja, ja, ja! a los pobladores de la Tierra, como se cuenta que en su momento también lo hizo con los del Cielo, pero ser acusado de asesinato o exterminio de millones, eso sí que calienta, como dijera el omnipotente peje presidente. Estas prejuzgando y sentenciando de antemano. No estás siendo imparcial. Prácticamente te convertirías en su verdugo. Aunque, por otra parte, como no hay forma de demostrar si dice la verdad en caso de que te respondiera que él no es el causante de la tragedia del virus, o, por el contrario, que diga que sí y acepte ser responsable, no va a pasar nada, ya que la interpretación de las respuestas en un sentido u otro quedaría al libre albedrío de cada quien que las lea. Pero, según entendí de lo que me contaste, el interés de la entrevista es abrir cauces para desmitificar o ratificar la idea, falsa o cierta, que se tiene del Diablo, descubrir si las religiones han expuesto medias verdades y, hasta, inclusive, por el contrario, darle crédito al rey del averno si se llegara a asumir difamado. Entiendo tu punto de vista Maca –abreviatura que empleo para el nombre de Macario, uno de los amigos con los que asiduamente me reunía en un bar del Centro Histórico de Ciudad de México hasta antes del encierro-. Tienes razón, la pregunta juzga, enjuicia y condena de antemano, y por tanto ofende. No es objetiva, tiene mucho de injusticia, va mucho más allá del interés por descubrir lo que pueda ser cierto y lo que no pueda serlo, pero precisamente por eso la considero certera y necesaria. Pretendo precisamente provocarlo, contrariarlo, sacarlo de sus cabales; enfrentarlo como al enemigo del que no aceptaré respuestas simples ni que haga mutis para evadirse. Quiero que se indigne y que el encabronamiento, como dices Maca, lo lleve a hablar amplia, franca, directa y lo más sinceramente posible. Te he de decir, Maca, que como reportero aprendí que si quiero que una declaración tenga el sentido que me interesa, debo conducir al entrevistado y guiar el planteamiento de la pregunta para limitarla a un sí o no como respuesta. Y voy a unos ejemplos con la pregunta que tengo pensado hacerle y que es motivo del intercambio de opiniones que estamos teniendo a través de esta video-llamada, que te agradezco, porque ha permitido que me distraiga de mis cavilaciones. Imagina que el punto vital de la pregunta, por qué atormenta y castiga a… que es directo y confrontativo, lo cambié por acaso es usted el responsable de… se dice que usted es… a usted lo mencionan como el culpable de… lo es ¿sí? o ¿no? Sería la forma más imperdonable de desperdiciar a un entrevistado de la talla del Diablo, tratándose de un asunto de actualidad altamente desagradable, letal, incontrolable y amenazador. Con el Diablo no puedo aplicar esa estrategia porque lo que espero de él es una diarrea verbal, que se explaye, que explique, que argumente, que denuncie, que señale y que se defienda de lo que se tenga que defender ante la situación en que lo estaría colocando. Aunque, lo mejor de todo, Maca, es que diga lo que diga y responda es noticia. Así, le podría plantear otras preguntas relativas a lo que lo llevó a hacer tal atrocidad, que si fue por resentimiento a causa de que Dios lo expulsó del Cielo, que si es para mostrar cual malo puede ser, que si es para causar temor entre los mortales, que si es por entretenimiento, que si es por el cúmulo de pecados que se cometen a diario, o que si es para mantenerse vigente y evitar ser desplazado por Dios o borrado del mapa. Y por el contrario, si se declara inocente del exterminio, le pediría que denuncie al responsable del hecho que injustamente le imputan muchos millones de personas, lo incitaría para que diga si se trata de un complot en su contra, o que si es obra de los neoliberales y conservadores que no lo quieren. -Sonoras carcajadas de ambos resonaron al unísono inmediatamente después de que termine la última frase, mismas que interrumpió el Maca cuando expresó que todo lo que hablamos le parecía de risa loca, pero que era de su agrado-. Del mío también, Maca. ¡Ja, ja, ja! Entonces ¿qué vas a hacer? Cambias o no la pregunta de marras. No hay variación. Se queda tal como la pensé y te la voy a recordar: ¿Por qué atormenta y castiga a los miles de millones de pobladores del mundo con la peste que está matando por millones a ancianos, cuya aspiración es concluir su existencia de la mejor manera posible, a adultos, que tienen la responsabilidad de una familia, a jóvenes, que están ansiosos por conocer la grandiosidad de la vida, y a niños, cuya inocencia los hace en alto grado vulnerables? Si a ti te satisface, está bien. ¡Adelante! Déjame decirte Maca. Me acabo de acordar que la periodista Oriana Fallaci, decía que… ¡Ah! Sí sé quién es. Una periodista italiana. Así es, Maca. La primera mujer corresponsal de guerra de su país y una gran entrevistadora que sostenía que… Ella fue herida en Tlatelolco, ¿sí sabías?, durante la masacre de estudiantes en el 68 y se salvó por un pelito. Me acuerdo que leí que contó en una entrevista que tras ser herida, soldados la levantaron del suelo, en la Plaza de las Tres Culturas, como si fuera un bulto, y que la subieron a un vehículo para llevarla junto con un gran número de cuerpos a un hospital, creo que al Rubén Leñero, y que la dejaron en el anfiteatro, porque pensaron que estaba sin vida, encima de un montón de hombres y mujeres jóvenes que ya se encontraban ahí, muertos, y que alguien del hospital, un camillero o un ayudante de enfermería, se percató de que ella se movía y al revisarla se dio cuenta de que estaba viva, aunque herida de gravedad con tres balazos. Entonces te has de acordar Maca, que ella vino a México como enviada para cubrir los Juegos Olímpicos que días después del 2 de octubre, ¡que no se olvida!, inauguró Díaz Ordaz, el gorila presidente de la República, pero como estaba la efervescencia del movimiento estudiantil con marchas y actos de represión por parte del gobierno, Oriana se dio a la tarea de reportear, y por mala suerte la alcanzaron las balas como a muchos más, y ella… Sí, pero las balas del Ejército, porque acuérdate –interrumpió el Maca- que el pinche gobierno salió con la jalada de que la balacera la iniciaron los estudiantes, porque estaban armados y provocaron que los soldados, que según estaban presentes solo para evitar disturbios, respondieran para defenderse. Así quisieron distorsionar los hechos los del pinche gobierno. Sí. Pero, bueno. Lo que te quiero referir Maca es que para Oriana Fallaci lo importante de las entrevistas no son las preguntas sino las respuestas. Y ponía como ejemplo que si una persona es talentosa, se le puede preguntar la cosa más trivial del mundo y siempre responderá de modo brillante y profundo, pero que si un entrevistado es mediocre, se le puede plantear la pregunta más inteligente del mundo y siempre responderá de manera insubstancial. Con base en esto, Maca, es que estoy seguro de que al Diablo se le puede sacar mucha raja. No me parece que sea un mediocre. Es un enigma, más bien, ¿no? Eso, que ni qué Maca. Oye, antes de que nos despidamos te quiero proponer que me tomes en cuenta para la entrevista como fotógrafo. Me sería muy emocionante ver al Diablo y estar cerca de él. Es más, me sentiría halagado. Aunque, debo admitir, puede que me llegue a perturbar porque aunque no comulgo con las religiones, con sus dioses y sus santos, tengo mis miedos. Además, yo me encargo de llevar la mota para que el viaje sea placentero, por si hay que ir hasta el Infierno, y para que se pueda hacer realidad la entrevista. -Remató con una carcajada el Maca-. ¿Qué pasó? No te burles. Ya está, vete preparando. Acto seguido, nos dijimos hasta luego, pásala bien, cuídate, y salud a la distancia. Haber platicado con el Maca, con quien casi siempre que nos encontramos antes de la pandemia, al calor de las chelas o de unos alcoholes sostenía pláticas interesantes, más que con los demás, sobre literatura, aunque también de música y política, me llevó a conjeturar que es mucho lo que tiene para contar el Diablo sobre las históricas epidemias que han azotado a la humanidad, las ininterrumpidas guerras, los cataclismos y las tragedias acontecidas a lo largo de la historia, y sobre la existencia de la raza humana empeñada en autodestruirse, en devastar los recursos naturales, y en tratar de descubrir lo desconocido, como las galaxias que conforman el Universo. Pero, más que nada, que diga lo que sabe sobre el virus que provocó la pandemia, porque es lo que estoy viviendo más con preocupación que con miedo y con mucha precaución, junto con mis familiares, amigos, conocidos y los más de 8 mil 600 millones de personas que poblamos el mundo. A todos nos es preciso saber ¿cómo fue que apareció? Si es producto de la generación espontánea o del error en un experimento de laboratorio. Preguntas que están lejos de ser respondidas con base científica. Durante días rondaron en mi cabeza ideas sobre la posible respuesta que daría el Diablo a la pregunta discutida con el Maca y conjeturé que lo más seguro es que el Diablo niegue que él sea quien está castigando a la humanidad, pues es ilógico e imposible que alguien, sea quien sea, acepte ser culpable de una atrocidad como la que le atribuyen muchos. Máxime, si se parte de la creencia religiosa de que el único ente que tiene el poder para castigar las malas acciones y premiar las buenas es Dios, y si se presupone que por ser la encarnación del mal, el Diablo siempre estará regocijado con las desgracias, con los trasgresores de las buenas costumbres, los violadores sexuales, los asesinos, los corruptos, los ladrones, los infieles, los que desean a la mujer del prójimo, los que se aprovechan de la debilidad de las personas, los blasfemos y los que vociferan contra Dios, y con que prevalezca el libertinaje, la perversión, la deshonestidad, la antireligión, la traición, la mal vivencia y la oposición al Creador, lo que sea que él sea. Es más, en mi vida nunca he escuchado decir a nadie, te va a castigar el Diablo, cuando alguien, un niño, un adolescente, un adulto o un viejo hace algo que se considera está mal, pero por el contrario, sí he escuchado decir, te va a castigar Dios y cuando mueras no te vas a ir al Cielo. Aunque, no sé por qué, siempre asumimos que es el Diablo el ejecutor del castigo y el encargado de que los pecados se paguen con sufrimiento en el Infierno. Por tanto, el Diablo puede no ser lo que se dice que es, ni el causante del mal que se le atribuye, ni el provocador de desgracias, ni el que está matando a tanta gente –consideré-. Noticias dadas a conocer hace poco menos de siete años contribuyeron –creo- a que la idea de que posiblemente al Diablo sí se le ha difamado desde siempre y que con el paso del tiempo, de los siglos, se convirtió en el chivo expiatorio favorito de todos, comenzará a fijarse cada vez con más fuerza en mi mente. Supe que el título de chivo expiatorio surgió, según la leyenda, a partir de que el pueblo judío, en la fiesta de las expiaciones, elegía un chivo para descargar sobre él las culpas de todos, y que hoy en día se le confiere a la persona que es elegida para, por cualquier motivo o pretexto, echarle la culpa de algo, especialmente de lo que han hecho otros. Y, estoy seguro, la idea no resulta de que me esté convirtiendo en admirador del Diablo a partir de que se me ocurrió hacerle una entrevista periodística, no, pues me asumo agnóstico. Más bien se debe al hecho de que para los mortales es más llevadera la vida si hay alguien, como el Diablo, en quien descargar nuestras faltas, los inaceptables y cuestionados comportamientos que tenemos como integrantes de una sociedad sometida a la obediencia, a las supuestas buenas costumbres, y al acatamiento de las normas que nos hemos autoimpuesto, es decir, a lo políticamente correcto. Una noticia la publicó Europa Press el 30 de octubre de 2014 y en ella se dio cuenta de que el papa Francisco afirmó que "el diablo existe" por lo que hay que "luchar contra él" con la "armadura de la verdad” y que los "enemigos" de la vida cristiana son "el demonio, el mundo y la carne", que son las "heridas del pecado original". Además, que durante la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, señaló que la vida en Dios se debe defender y se debe luchar para llevarla adelante. Posteriormente, la Agencia Reuter hizo circular un cable en el que el papa Francisco, continuando con el deporte de colgarle culpas ajenas a alguien, atribuyó al Diablo todos los males de la Iglesia y pidió a los feligreses rezar todos los días para “derrotarlo”. Que para el Sumo Pontífice, el Diablo está vivo y permanece tan presente en los asuntos mundanos, que –afirmó- “su campaña contra la Iglesia Católica” ha comenzado a rendir sus primeros frutos. Que en el mensaje del 29 de septiembre de 2018 expresó que los escándalos de abusos sexuales contra menores y las divisiones por las que ha atravesado la institución religiosa del Vaticano, son obra del Diablo, por lo que “la Iglesia debe ser salvada de los ataques del maligno, el gran acusador”, y que en otros discursos, el papa Francisco ha asegurado que el Diablo es completamente real y que es un “error” creer que es un símbolo, una figura o una representación del mal, ya que eso hace que la humanidad “baje la guardia” y sea más vulnerable a sus engaños. Informó que el Arzobispo Carlo María Viganó, exembajador del Vaticano en Washington, cree que esta forma de referirse al Diablo ha sido usada por el Papa para culparlo a él de haber destapado escándalos de abusos sexuales dentro de la iglesia que preside. El 26 de agosto pasado, Viganó emitió un documento de 11 páginas en el que acusa al Papa de encubrir a un cardenal estadounidense involucrado en actos lascivos contra sus seminaristas. En ese tenor, también la agencia AFP publicó el 28 de mayo de 2019 que el Santo Pontífice ofreció una explicación para la violencia y los conflictos que enfrenta México, afirmando que "el Diablo le tiene bronca", juicio que ya había hecho hace cuatro años, cuando en 2015 afirmó que el demonio castigaba a México "con mucha bronca" porque no le perdonaba el haber reconocido a la Virgen María, a través del multitudinario culto a la Virgen de Guadalupe. "Sí, realmente el Diablo le tiene bronca a México, es verdad", dijo Francisco en entrevista con la cadena local Televisa. A ello se deberían las fuertes persecuciones que los fieles católicos sufrieron en México en el pasado y que dieron lugar al surgimiento de mártires de dicha fe. “En otros países de América (las persecuciones) no se dieron con tanta virulencia, ¿por qué en México sí?, algo pasó ahí". Considerando lo anterior, me dije que no hay duda de que el Diablo tiene una gran presencia en la vida de la humanidad, sino, cómo explicarse que el jefe de la religión católica, la de más seguidores en el mundo, no deja de ocuparse de él y le da un alto rango de importancia. Sin duda, es muy popular. Y no obstante ello, me embarga la angustia de no saber dónde buscarlo, ni cómo contactarlo, ni a quién preguntar por él. Porque ¿quién conoce la ubicación de su morada? ¿Cómo conseguir su número de teléfono fijo o de celular, su correo electrónico? ¿Será que lo debo invocar para que venga a mí? |
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
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