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CAPITULO SIETE
Esa pregunta es inculpatoria. De antemano das por hecho que él es el responsable, y no das cabida a la presunción de inocencia. No creo que, aunque sea el Diablo a quien la diriges, no se indigne y manifieste encabronamiento, e incluso, que hasta miente madres. Creo que cualquiera a quien le preguntes eso, por muy valemadrista que sea, como pensamos que es el Diablo, reaccionaría con irritación y agresividad, y el Diablo no creo que pueda ser la excepción. Además, desde mi punto de vista, esa pregunta implica un riesgo. Abre la puerta a que, ofendido, dé por terminada la entrevista, sin que diga nada al respecto y entonces te quedarías sin saber si es o no responsable de la peste que desde diciembre del año antepasado está matando gente en todo el mundo, y que muchos le imputan. Y eso no es lo que quieres, ¿verdad? Por supuesto que no. Entonces ¿por qué no la cambias? O sea, pregúntale lo mismo pero de otra forma, sin acusarlo directamente, para que no se sienta atacado y acusado. Eso es algo que puedes hacer dada tu experiencia como periodista o ¿no? Porque, mira, será el Diablo y el ser intangible al que colgamos todas las calamidades que han azotado por los siglos de los siglos, “amén”, ¡ja, ja, ja! a los pobladores de la Tierra, como se cuenta que en su momento también lo hizo con los del Cielo, pero ser acusado de asesinato o exterminio de millones, eso sí que calienta, como dijera el omnipotente peje presidente. Estas prejuzgando y sentenciando de antemano. No estás siendo imparcial. Prácticamente te convertirías en su verdugo. Aunque, por otra parte, como no hay forma de demostrar si dice la verdad en caso de que te respondiera que él no es el causante de la tragedia del virus, o, por el contrario, que diga que sí y acepte ser responsable, no va a pasar nada, ya que la interpretación de las respuestas en un sentido u otro quedaría al libre albedrío de cada quien que las lea. Pero, según entendí de lo que me contaste, el interés de la entrevista es abrir cauces para desmitificar o ratificar la idea, falsa o cierta, que se tiene del Diablo, descubrir si las religiones han expuesto medias verdades y, hasta, inclusive, por el contrario, darle crédito al rey del averno si se llegara a asumir difamado. Entiendo tu punto de vista Maca –abreviatura que empleo para el nombre de Macario, uno de los amigos con los que asiduamente me reunía en un bar del Centro Histórico de Ciudad de México hasta antes del encierro-. Tienes razón, la pregunta juzga, enjuicia y condena de antemano, y por tanto ofende. No es objetiva, tiene mucho de injusticia, va mucho más allá del interés por descubrir lo que pueda ser cierto y lo que no pueda serlo, pero precisamente por eso la considero certera y necesaria. Pretendo precisamente provocarlo, contrariarlo, sacarlo de sus cabales; enfrentarlo como al enemigo del que no aceptaré respuestas simples ni que haga mutis para evadirse. Quiero que se indigne y que el encabronamiento, como dices Maca, lo lleve a hablar amplia, franca, directa y lo más sinceramente posible. Te he de decir, Maca, que como reportero aprendí que si quiero que una declaración tenga el sentido que me interesa, debo conducir al entrevistado y guiar el planteamiento de la pregunta para limitarla a un sí o no como respuesta. Y voy a unos ejemplos con la pregunta que tengo pensado hacerle y que es motivo del intercambio de opiniones que estamos teniendo a través de esta video-llamada, que te agradezco, porque ha permitido que me distraiga de mis cavilaciones. Imagina que el punto vital de la pregunta, por qué atormenta y castiga a… que es directo y confrontativo, lo cambié por acaso es usted el responsable de… se dice que usted es… a usted lo mencionan como el culpable de… lo es ¿sí? o ¿no? Sería la forma más imperdonable de desperdiciar a un entrevistado de la talla del Diablo, tratándose de un asunto de actualidad altamente desagradable, letal, incontrolable y amenazador. Con el Diablo no puedo aplicar esa estrategia porque lo que espero de él es una diarrea verbal, que se explaye, que explique, que argumente, que denuncie, que señale y que se defienda de lo que se tenga que defender ante la situación en que lo estaría colocando. Aunque, lo mejor de todo, Maca, es que diga lo que diga y responda es noticia. Así, le podría plantear otras preguntas relativas a lo que lo llevó a hacer tal atrocidad, que si fue por resentimiento a causa de que Dios lo expulsó del Cielo, que si es para mostrar cual malo puede ser, que si es para causar temor entre los mortales, que si es por entretenimiento, que si es por el cúmulo de pecados que se cometen a diario, o que si es para mantenerse vigente y evitar ser desplazado por Dios o borrado del mapa. Y por el contrario, si se declara inocente del exterminio, le pediría que denuncie al responsable del hecho que injustamente le imputan muchos millones de personas, lo incitaría para que diga si se trata de un complot en su contra, o que si es obra de los neoliberales y conservadores que no lo quieren. -Sonoras carcajadas de ambos resonaron al unísono inmediatamente después de que termine la última frase, mismas que interrumpió el Maca cuando expresó que todo lo que hablamos le parecía de risa loca, pero que era de su agrado-. Del mío también, Maca. ¡Ja, ja, ja! Entonces ¿qué vas a hacer? Cambias o no la pregunta de marras. No hay variación. Se queda tal como la pensé y te la voy a recordar: ¿Por qué atormenta y castiga a los miles de millones de pobladores del mundo con la peste que está matando por millones a ancianos, cuya aspiración es concluir su existencia de la mejor manera posible, a adultos, que tienen la responsabilidad de una familia, a jóvenes, que están ansiosos por conocer la grandiosidad de la vida, y a niños, cuya inocencia los hace en alto grado vulnerables? Si a ti te satisface, está bien. ¡Adelante! Déjame decirte Maca. Me acabo de acordar que la periodista Oriana Fallaci, decía que… ¡Ah! Sí sé quién es. Una periodista italiana. Así es, Maca. La primera mujer corresponsal de guerra de su país y una gran entrevistadora que sostenía que… Ella fue herida en Tlatelolco, ¿sí sabías?, durante la masacre de estudiantes en el 68 y se salvó por un pelito. Me acuerdo que leí que contó en una entrevista que tras ser herida, soldados la levantaron del suelo, en la Plaza de las Tres Culturas, como si fuera un bulto, y que la subieron a un vehículo para llevarla junto con un gran número de cuerpos a un hospital, creo que al Rubén Leñero, y que la dejaron en el anfiteatro, porque pensaron que estaba sin vida, encima de un montón de hombres y mujeres jóvenes que ya se encontraban ahí, muertos, y que alguien del hospital, un camillero o un ayudante de enfermería, se percató de que ella se movía y al revisarla se dio cuenta de que estaba viva, aunque herida de gravedad con tres balazos. Entonces te has de acordar Maca, que ella vino a México como enviada para cubrir los Juegos Olímpicos que días después del 2 de octubre, ¡que no se olvida!, inauguró Díaz Ordaz, el gorila presidente de la República, pero como estaba la efervescencia del movimiento estudiantil con marchas y actos de represión por parte del gobierno, Oriana se dio a la tarea de reportear, y por mala suerte la alcanzaron las balas como a muchos más, y ella… Sí, pero las balas del Ejército, porque acuérdate –interrumpió el Maca- que el pinche gobierno salió con la jalada de que la balacera la iniciaron los estudiantes, porque estaban armados y provocaron que los soldados, que según estaban presentes solo para evitar disturbios, respondieran para defenderse. Así quisieron distorsionar los hechos los del pinche gobierno. Sí. Pero, bueno. Lo que te quiero referir Maca es que para Oriana Fallaci lo importante de las entrevistas no son las preguntas sino las respuestas. Y ponía como ejemplo que si una persona es talentosa, se le puede preguntar la cosa más trivial del mundo y siempre responderá de modo brillante y profundo, pero que si un entrevistado es mediocre, se le puede plantear la pregunta más inteligente del mundo y siempre responderá de manera insubstancial. Con base en esto, Maca, es que estoy seguro de que al Diablo se le puede sacar mucha raja. No me parece que sea un mediocre. Es un enigma, más bien, ¿no? Eso, que ni qué Maca. Oye, antes de que nos despidamos te quiero proponer que me tomes en cuenta para la entrevista como fotógrafo. Me sería muy emocionante ver al Diablo y estar cerca de él. Es más, me sentiría halagado. Aunque, debo admitir, puede que me llegue a perturbar porque aunque no comulgo con las religiones, con sus dioses y sus santos, tengo mis miedos. Además, yo me encargo de llevar la mota para que el viaje sea placentero, por si hay que ir hasta el Infierno, y para que se pueda hacer realidad la entrevista. -Remató con una carcajada el Maca-. ¿Qué pasó? No te burles. Ya está, vete preparando. Acto seguido, nos dijimos hasta luego, pásala bien, cuídate, y salud a la distancia. Haber platicado con el Maca, con quien casi siempre que nos encontramos antes de la pandemia, al calor de las chelas o de unos alcoholes sostenía pláticas interesantes, más que con los demás, sobre literatura, aunque también de música y política, me llevó a conjeturar que es mucho lo que tiene para contar el Diablo sobre las históricas epidemias que han azotado a la humanidad, las ininterrumpidas guerras, los cataclismos y las tragedias acontecidas a lo largo de la historia, y sobre la existencia de la raza humana empeñada en autodestruirse, en devastar los recursos naturales, y en tratar de descubrir lo desconocido, como las galaxias que conforman el Universo. Pero, más que nada, que diga lo que sabe sobre el virus que provocó la pandemia, porque es lo que estoy viviendo más con preocupación que con miedo y con mucha precaución, junto con mis familiares, amigos, conocidos y los más de 8 mil 600 millones de personas que poblamos el mundo. A todos nos es preciso saber ¿cómo fue que apareció? Si es producto de la generación espontánea o del error en un experimento de laboratorio. Preguntas que están lejos de ser respondidas con base científica. Durante días rondaron en mi cabeza ideas sobre la posible respuesta que daría el Diablo a la pregunta discutida con el Maca y conjeturé que lo más seguro es que el Diablo niegue que él sea quien está castigando a la humanidad, pues es ilógico e imposible que alguien, sea quien sea, acepte ser culpable de una atrocidad como la que le atribuyen muchos. Máxime, si se parte de la creencia religiosa de que el único ente que tiene el poder para castigar las malas acciones y premiar las buenas es Dios, y si se presupone que por ser la encarnación del mal, el Diablo siempre estará regocijado con las desgracias, con los trasgresores de las buenas costumbres, los violadores sexuales, los asesinos, los corruptos, los ladrones, los infieles, los que desean a la mujer del prójimo, los que se aprovechan de la debilidad de las personas, los blasfemos y los que vociferan contra Dios, y con que prevalezca el libertinaje, la perversión, la deshonestidad, la antireligión, la traición, la mal vivencia y la oposición al Creador, lo que sea que él sea. Es más, en mi vida nunca he escuchado decir a nadie, te va a castigar el Diablo, cuando alguien, un niño, un adolescente, un adulto o un viejo hace algo que se considera está mal, pero por el contrario, sí he escuchado decir, te va a castigar Dios y cuando mueras no te vas a ir al Cielo. Aunque, no sé por qué, siempre asumimos que es el Diablo el ejecutor del castigo y el encargado de que los pecados se paguen con sufrimiento en el Infierno. Por tanto, el Diablo puede no ser lo que se dice que es, ni el causante del mal que se le atribuye, ni el provocador de desgracias, ni el que está matando a tanta gente –consideré-. Noticias dadas a conocer hace poco menos de siete años contribuyeron –creo- a que la idea de que posiblemente al Diablo sí se le ha difamado desde siempre y que con el paso del tiempo, de los siglos, se convirtió en el chivo expiatorio favorito de todos, comenzará a fijarse cada vez con más fuerza en mi mente. Supe que el título de chivo expiatorio surgió, según la leyenda, a partir de que el pueblo judío, en la fiesta de las expiaciones, elegía un chivo para descargar sobre él las culpas de todos, y que hoy en día se le confiere a la persona que es elegida para, por cualquier motivo o pretexto, echarle la culpa de algo, especialmente de lo que han hecho otros. Y, estoy seguro, la idea no resulta de que me esté convirtiendo en admirador del Diablo a partir de que se me ocurrió hacerle una entrevista periodística, no, pues me asumo agnóstico. Más bien se debe al hecho de que para los mortales es más llevadera la vida si hay alguien, como el Diablo, en quien descargar nuestras faltas, los inaceptables y cuestionados comportamientos que tenemos como integrantes de una sociedad sometida a la obediencia, a las supuestas buenas costumbres, y al acatamiento de las normas que nos hemos autoimpuesto, es decir, a lo políticamente correcto. Una noticia la publicó Europa Press el 30 de octubre de 2014 y en ella se dio cuenta de que el papa Francisco afirmó que "el diablo existe" por lo que hay que "luchar contra él" con la "armadura de la verdad” y que los "enemigos" de la vida cristiana son "el demonio, el mundo y la carne", que son las "heridas del pecado original". Además, que durante la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, señaló que la vida en Dios se debe defender y se debe luchar para llevarla adelante. Posteriormente, la Agencia Reuter hizo circular un cable en el que el papa Francisco, continuando con el deporte de colgarle culpas ajenas a alguien, atribuyó al Diablo todos los males de la Iglesia y pidió a los feligreses rezar todos los días para “derrotarlo”. Que para el Sumo Pontífice, el Diablo está vivo y permanece tan presente en los asuntos mundanos, que –afirmó- “su campaña contra la Iglesia Católica” ha comenzado a rendir sus primeros frutos. Que en el mensaje del 29 de septiembre de 2018 expresó que los escándalos de abusos sexuales contra menores y las divisiones por las que ha atravesado la institución religiosa del Vaticano, son obra del Diablo, por lo que “la Iglesia debe ser salvada de los ataques del maligno, el gran acusador”, y que en otros discursos, el papa Francisco ha asegurado que el Diablo es completamente real y que es un “error” creer que es un símbolo, una figura o una representación del mal, ya que eso hace que la humanidad “baje la guardia” y sea más vulnerable a sus engaños. Informó que el Arzobispo Carlo María Viganó, exembajador del Vaticano en Washington, cree que esta forma de referirse al Diablo ha sido usada por el Papa para culparlo a él de haber destapado escándalos de abusos sexuales dentro de la iglesia que preside. El 26 de agosto pasado, Viganó emitió un documento de 11 páginas en el que acusa al Papa de encubrir a un cardenal estadounidense involucrado en actos lascivos contra sus seminaristas. En ese tenor, también la agencia AFP publicó el 28 de mayo de 2019 que el Santo Pontífice ofreció una explicación para la violencia y los conflictos que enfrenta México, afirmando que "el Diablo le tiene bronca", juicio que ya había hecho hace cuatro años, cuando en 2015 afirmó que el demonio castigaba a México "con mucha bronca" porque no le perdonaba el haber reconocido a la Virgen María, a través del multitudinario culto a la Virgen de Guadalupe. "Sí, realmente el Diablo le tiene bronca a México, es verdad", dijo Francisco en entrevista con la cadena local Televisa. A ello se deberían las fuertes persecuciones que los fieles católicos sufrieron en México en el pasado y que dieron lugar al surgimiento de mártires de dicha fe. “En otros países de América (las persecuciones) no se dieron con tanta virulencia, ¿por qué en México sí?, algo pasó ahí". Considerando lo anterior, me dije que no hay duda de que el Diablo tiene una gran presencia en la vida de la humanidad, sino, cómo explicarse que el jefe de la religión católica, la de más seguidores en el mundo, no deja de ocuparse de él y le da un alto rango de importancia. Sin duda, es muy popular. Y no obstante ello, me embarga la angustia de no saber dónde buscarlo, ni cómo contactarlo, ni a quién preguntar por él. Porque ¿quién conoce la ubicación de su morada? ¿Cómo conseguir su número de teléfono fijo o de celular, su correo electrónico? ¿Será que lo debo invocar para que venga a mí?
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
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