Ante el posible fracaso, habrá plan BRafael Cienfuegos Calderón
El cuasi partido hegemónico de la Cuarta Transformación y la presidenta de su segunda etapa en el gobierno están pasando las de Caín con la reforma electoral. A pesar de detentar casi todo el poder no tienen los votos para aprobarla y hacerla constitucional. Han de estar lamentándose por asociarse con dos partidos arribistas que desde siempre han interpuesto sus intereses políticos y económicos a los acuerdos, que sirvieron a los gobiernos del PRI y PAN, como ahora a Morena, y cuya moneda de cambio es la negociación. Pero, como reza el dicho: “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”. Bajo una alianza de intereses Morena concedió a los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT) un poder que políticamente no tenían y si estos se aprovechan del mismo en beneficio propio, la culpa no es de ellos sino de quien se los facilitó por exceso de confianza. La propuesta de la mandataria Claudia Sheinbaum ya se encuentra en la Cámara de Diputados -04-03-2026- con el riesgo real de no ser aprobada. Sus aliados la rechazan en rebelión porque tal y como la quiere imponer los minimiza y da menos dinero. Adelantándose a lo que llegue a ocurrir, la Presidenta señaló -25-02-2026- que si no prospera su propuesta “no será un fracaso político”, que cumplió con uno de los 100 compromisos que contrajo al asumir el cargo y que el pueblo se encargará de juzgar a los opositores, en referencia a verdes y petistas, que –afirmó- “quieren mantener privilegios”. Sin embargo, si la reforma no pasa aunque la totalidad de diputados del partido oficial la voten a favor sin quitarle una coma y el PT y sus legisladores cedan, esa sería una derrota política por tratarse de un asunto eminentemente político. Eso, estigmatizaría a Sheinbaum, como estigmatizó a su antecesor por fracasar con los planes A, B y C para refirmar el sistema político. Ella, como lo hizo él, confió en que la mayoría legislativa de la triada Morena-PVEM-PT bastaría para dar a la 4T la anhelada reforma ignorando a la oposición -PAN, PRI y Movimiento ciudadano-, pero no contó con la “traición” –así lo califican los morenos- de sus aliados. Ante este escenario, la Presidenta expresó -04-03-2026- que ya tiene un plan B, del que en su momento dará detalles. Legislativamente ha de tratarse de cambiar las leyes secundarias que rigen la Ley Electoral, para lo que no se necesita mayoría calificada y con los votos que tiene el partido gubernamental lo puede hacer solo. De ser así, la inventada Cuarta Transformación tendría en esencia un sistema político electoral apegado a lo que persigue el proyecto de reforma hoy rechazado, darle supremacía de Morena. Además, se mantendría la hoy deteriorada alianza con los partidos parásitos, de los que no puede alejarse, porque para el gobierno “democrático” es fundamental mantener la mayoría legislativa tras las elecciones del 2027.
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
August 2025
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