Sheinbaum; máxima líder del morenismoRafael Cienfuegos Calderón
Por primera vez la presidenta Claudia Sheinbaum se inmiscuye en asuntos internos de Morena para poner orden, propiciar la unidad, frenar a los acelerados, condicionar candidaturas en 2027 y 2030, y precisar los principios ético-políticos a los que deben apegarse las y los militantes. El “sano” distanciamiento que interpuso con el fin de evitar que se convirtiera en partido de Estado, quedó atrás. Su decisión obedeció, probablemente, a que Morena va camino a convertirse en el PRI del siglo XXI: corrupto, totalitario y promotor de personajes que quieren convertirse en caciques políticos; a que su popularidad y el trabajo que hace para gobernar bien pueden irse al carajo por el descredito ante la opinión pública; y a que en el partido le juegan las contras y en el legislativo obstruyen las iniciativas con las que quiere imponer un sello propio a la Cuarta Transformación. Asumiéndose como líder máxima del morenismo, Sheinbaum interviene y propone normas de conducta ética y moral, medidas contra el nepotismo, candados a las candidaturas y reglas para seleccionarlas, y pide a los militantes moderar su forma de vida. ¿Mandato e imposición?, dirigentes, legisladores, gobernantes y militantes tienen que someterse a los acuerdos que aprobó el Consejo Nacional con base en las recomendaciones que la Presidenta formuló en la carta que le remitió a la dirigencia, estén o no de acuerdo, so pena de expulsión. En primera instancia la gallera no se alborotó. Por el contrario, motivo disciplina y respaldo a lo planteado por la máxime dirigente partidista: unidad, honestidad, humildad y sencillez, no asistir a congresos internacionales, no permitir el amiguismo, el influyentísimo y el nepotismo, no convertirse en partido de Estado, fortalecer el instituto de formación política, consolidar la movilización social, impedir la colusión con la delincuencia y garantizar que las candidaturas estén respaldadas por el pueblo a través de encuestas. Si hay inconformidad entre quienes querían salirse del huacal, no las han manifestado. Lo que está por verse es si se disciplinan los “acelerados” que quieren una candidatura, heredar gubernaturas o presidencias municipales, y quienes se muestran ostentosos ante el “pueblo” pobre. Ahí están el senador Félix Salgado Macedonio que quiere gobernar Guerrero luego de su hija; la senadora Andrea Chávez que hace campaña anticipada para la gubernatura de Chihuahua con recursos de dudosa procedencia; la senadora Ruth González, esposa del actual gobernador para San Luis Potosí; y Saúl Monreal que quiere suplir a su hermano en el gobierno de Zacatecas. Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado que viaja a Europa en primera clase, Ricardo Monreal, líder de los diputados de Morena que usa helicópteros y aviones privados, Damara Gómez que presume en redes ostentosas fiestas, vehículos de lujo y ropa de marca, la senadora Olga Sosa Cordero que usa bolsas de miles de pesos. Lo anterior muestra el porqué de la reacción enérgica de la Presidenta contra la militancia y el contenido de la carta que envió a la dirigencia para que emitiera reglas que normen el comportamiento político de sus correligionarios. Los abusos del morenismo exhiben públicamente a una clase gobernante que nada entre la opulencia y el cinismo y que afectan la percepción de la gente.
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Rafael CienfuegosRafael Cienfuegos Calderón cursó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se inició como reportero en 1978. Se ha desempeñado como tal en el periodismo escrito, principalmente, y ha incursionado en medios electrónicos (Canal Once Tv) y en noticieros de radio como colaborador. Archives
August 2025
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